China dio comienzo ayer a una nueva era de relaciones estratégicas con Latinoamérica a través del I Foro Ministerial con la Celac, donde el presidente del país asiático, Xi Jinping, anunció que en una década la segunda potencia mundial invertirá 250,000 millones de dólares en esa región.
El Gran Palacio del Pueblo, en el ala oeste de la plaza de Tiananmen, fue el solemne escenario para el lanzamiento de este nuevo foro, surgido por iniciativa del presidente chino y con el que Pekín se erige como uno de los primeros actores internacionales que apuesta fuerte por la Celac, creada hace apenas un lustro.
Cancilleres de veinte países latinoamericanos y los presidentes de Ecuador (Rafael Correa), Venezuela (Nicolás Maduro) y Costa Rica (Luis Guillermo Solís) asisten a esta primera edición del foro, que concluirá hoy con una declaración que sentará las bases para futuros contactos entre China y Latinoamérica.
A través de Celac (siglas de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), China busca ir más allá de las relaciones bilaterales con los países de Latinoamérica y el Caribe para tratarlos como un solo bloque, que según Xi es “una de las regiones emergentes con mayor potencial para desarrollarse”.
El presidente chino también anunció ayer el objetivo de alcanzar en diez años un comercio bilateral con Latinoamérica que supere los 500,000 millones de dólares anuales, una cifra que doblaría las actuales, en las que China ya es el principal socio comercial de la región.
Xi además avanzó que en esta primera edición del foro, que el gigante asiático quiere celebrar de forma periódica o incluso extenderlo a varios encuentros sectoriales anuales, se elaborará un extenso plan de cooperación bilateral 2015-19.
Plan del que no adelantó detalles, aunque sí prometió que abarcará toda clase de materias, incluidas las infraestructuras, finanzas, comercio, energía, seguridad pública, industria, agricultura o ciencia.
Los líderes latinoamericanos que esta semana viajaron a Pekín para asistir al nuevo mecanismo multilateral mostraron su entusiasmo por este nuevo modelo de relación con China, en especial el presidente venezolano, quien aseguró que simboliza un momento “único en la Historia” en el que el mundo dice adiós a los imperios.
China “está demostrando que puede ser potencia sin pretensiones imperiales ni hegemonistas”, subrayó Maduro, quien afirmó que con la alianza entre esa potencia y Latinoamérica se está avanzando hacia una “oportunidad histórica” para un mundo más igualitario.
Un mundo —proclamó entre aplausos—, en el que “nadie pretenda controlar recursos naturales o utilizar la financiación o la moneda para someter y chantajear a pueblos enteros”.
“No faltará quienes traten, con la intriga y la mentira, de manipular este paso histórico entre una China revitalizada y una América Latina, con su diversidad, marchando juntas por su propio pie”, aventuró Maduro.
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