El precio del crudo se derrumba y con él las ambiciones de extraer petróleo. Los yacimientos petroleros peligrosos y difíciles, que parecían minas de oro cuando el barril de crudo costaba más de cien dólares, se han convertido en un gastadero de dinero en tanto el petróleo cae al nivel más bajo en varios años.
La caída del precio del petróleo no solo reduce las ganancias de los productores y pone en peligro los dividendos de los inversores, sino que también puede atentar contra el crecimiento futuro de una empresa al privarla del efectivo que necesita para encontrar, perforar, evaluar y equipar sus descubrimientos.
La interrupción de la inversión en los yacimientos de aguas profundas y las arenas bituminosas de Canadá podría desorganizar la cadena de proyectos nuevos que se necesitan para mantener abastecido al mundo en tanto se secan los pozos más antiguos.
“Esto hace posible —si no inevitable— que haya faltantes de oferta en el futuro”. Andrew Hall , de Astenbeck Capital Management.
Para las compañías de exploración más grandes, el impacto de la caída de los precios es enorme. Cada descenso de diez dólares en el precio elimina 2,800 millones de dólares de flujo de caja anual para Exxon Mobil Corp., de acuerdo con los analistas de Barclays Plc. Para Chevron Corp., que depende más del crudo que su rival más grande, un cambio de diez dólares se traduce en 3,850 millones de flujo de caja.
“Debido a su largo período de gestación, los proyectos de arenas bituminosas y aguas profundas, una vez cancelados o aplazados, no pueden volver a ponerse en marcha en forma inmediata ante el aumento de los precios”, dijo el máximo responsable ejecutivo de Astenbeck Capital Management, Andrew Hall, lo que en el futuro podría afectar la oferta de crudo.
Las empresas energéticas de exploración, que comprometieron miles de millones de dólares en proyectos petroleros de Brasil a Escocia y Oklahoma en los últimos cinco años, ahora están tratando de reducir costos y aplazar los contratos.
La caída del barril de crudo a menos de cincuenta dólares, el precio más bajo desde 2009, está generando recortes de presupuesto y despidos en las plataformas y las siderúrgicas que fabrican los caños para pozos.
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