La figura de Elvis Presley, probablemente la estrella más reluciente del Olimpo de la música popular del siglo veinte, sigue en plena vigencia cuando se cumple el octogésimo aniversario de su nacimiento, y su legendaria voz y caderas siguen agitando emociones en todo el mundo.
Las celebraciones de su “octogésimo cumpleaños”, como lo presenta su exesposa Priscilla Presley, comenzaron ayer en la mansión de Graceland, en Memphis, donde vivió y reposan los restos del intérprete de canciones ya inmortales como In the ghetto o Heartbreak hotel .
Todos los años los fans cumplen con la peregrinación de congregarse ante Graceland con velas encendidas en homenaje a “El Rey”, a cuyas puertas se encuentran los dos aviones privados propiedad de Elvis y que actualmente están en venta.
Entre los eventos encabezados por su exmujer, cofundadora de Elvis Presley Enterprises, figuran la proyección de algunas de sus películas y una fiesta de baile en la que por supuesto sonarán sus canciones, y en la que participarán los cantantes David Briggs y Norbert Putnam.
Se recordará el primer acetato grabado por el artista cuando era solo un joven desconocido de Tupelo, una pequeña localidad de Misisipi.
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