El Gobierno de El Salvador no volverá a negociar con las pandillas para que disminuyan los homicidios, dijo ayer el presidente Salvador Sánchez Cerén.
“Nosotros no podemos volver al esquema de entendernos y de negociar con las pandillas, porque eso está al margen de la ley”, expresó el mandatario en conferencia de prensa, al reconocer tácitamente que su antecesor, Mauricio Funes, también del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), negoció con esos grupos delictivos para disminuir los homicidios.
3,912 homicidios se registraron en 2014, más del cincuenta por ciento en relación con 2013, según el director de la Policía, Mauricio Ramírez. Las autoridades atribuyen a las pandillas la mayoría de asesinatos.
La “tregua” entre pandillas inició en marzo de 2012, en el primer Gobierno del FMLN, en el que Sánchez Cerén fue vicepresidente. En el primer año, el armisticio logró disminuir el promedio diario de homicidios de 14 a 5; sin embargo, a principios de 2014 fracasó, como lo admitió Funes, y el promedio de asesinatos subió a 14 en ese entonces. Ese Gobierno aseguró que nunca negoció con las pandillas, sino que solo actuó como “facilitador”.
Esta Administración no retomará la “tregua” con los pandilleros porque “nuestra obligación es perseguirlos, castigarlos y que la justicia determine las penas que les corresponden”, reiteró Sánchez. Recordó que su gobierno no quiere “seguir esa estrategia (de la tregua), porque eso lo que permitió es que las pandillas se incrementaran, las pandillas se fortalecieran”. “(…) Ahora la discusión es: ¿cómo vamos a enfrentar ese fenómeno?”, indicó.
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