Más de 1,800 niños y adolescentes que cruzaron la frontera ilegalmente y sin sus padres han sido deportados anualmente de Estados Unidos en los tres últimos años fiscales, muchos de ellos después de haber pasado por un proceso judicial en las cortes migratorias.
De los 1,901 que fueron expulsados en el año fiscal 2014 —desde el 1 de octubre de 2013 al 30 de septiembre de 2014— un 72 por ciento son centroamericanos, principalmente guatemaltecos y hondureños, según datos del gobierno estadounidense obtenidos por The Associated Press. Les siguen los mexicanos, con 484.
Estos menores no forman parte de la fuerte ola de niños centroamericanos no acompañados que cruzaron la frontera entre México y Estados Unidos este año, huyendo de la pobreza y violencia en sus países de origen. La mayoría de menores que llegaron recientemente tienen sus casos abiertos aún en las cortes migratorias.
Muchos de los expulsados a través de los años son deportados a raíz de la decisión de un juez que no obtuvo suficientes pruebas para garantizar asilo o algún otro estatus de protección, señalan los expertos.
“Probablemente muchos de estos niños no contaban con un abogado”, opinó Eve Stotland, directora de los servicios legales de The Door, una organización con sede en Nueva York que defiende a menores en las cortes migratorias.
“Hay muchas más posibilidades de que los menores ganen sus casos si cuentan con un abogado”, declaró.
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