La agresiva propagación de la roya ha generado alarma entre los cafetaleros que en plena cosecha ven cómo el hongo está afectando incluso a plantaciones que ni siquiera están en producción, unas por formar parte de las áreas que se renovaron con variedades supuestamente resistentes al hongo y otras porque aún no se recuperan de la recepa que sufrieron hace dos años para salvarse de la plaga. Desde hace más de un mes hay un repunte de la roya y se está pasando de las variedades caturra a los catoí y a otras. Incluso las plantaciones que se renovaron con caturra están invadidas del hongo que cada vez es más resistente, dice Aura Lila Sevilla, presidenta de la Asociación de Cafetaleros de Matagalpa (Asocafemat).
Para Sevilla, las variaciones de temperatura, especialmente en las zonas altas y la intermitencia de las lluvias es lo que más ha contribuido al rebrote de la plaga. Además, al estar en plena cosecha los cortadores contribuyen a su propagación. Entonces por fuerza se tienen que foliar las plantaciones, pero el salario para un foliador es de entre 200 y 220 córdobas diarios más la comida (…). Eso incrementa demasiado los costos de producción, afirma Eduardo Rizo, presidente de la Asociación de Cafetaleros de Jinotega, y además confirma que en esa zona el rebrote está acompañado de antracnosis. A esto hay que agregar que el litro de algunos productos efectivos para combatir la enfermedad vale hasta dos mil córdobas. Es imposible que los pequeños productores, que somos la mayoría, podamos asumir estos costos, ya que se tienen que aplicar unos tres cuartos de litro por manzana, detalla Leonel López, presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG) en Nueva Segovia .
Otra queja del sector es que ante la falta de intervención del Ministerio Agropecuario y del Consejo Nacional del Café (Conacafe) los productores quedan expuestos a comercializadores que ofrecen variedades resistentes a la roya, pero que al final terminan infectadas. Ahorita hay gente que se está aprovechando para engañar a los productores. Han liberado variedades sin estudios completos y venden hasta en cien dólares o más la libra de café. Y resulta que algunas de estas variedades que vienen de Honduras nunca las había visto tan afectadas como ahora, manifiesta Rizo. Justo Pastor Mendoza, presidente de la UNAG en Estelí, considera que en Estelí el daño es menor porque las plantaciones están en zonas más altas, pero comparte la falta de apoyo de las autoridades para orientar al sector sobre las variedades que se deben elegir para renovar las plantaciones y evitar estos daños. Los dirigentes del sector esperan que finalmente el 2015 no sea otro año perdido y que la Comisión Nacional para la Transformación y Desarrollo de la Caficultura (Conatradec) que cuenta con un fondo de más de dos millones de dólares aportados por el sector en la cosecha pasada, instale los laboratorios de suelo y determine las variedades que deben utilizarse para renovar las plantaciones. También esperan que se desarrolle una campaña de concientización, pues reconocen que habrá resistencia para abandonar las variedades que se usan actualmente, porque nadie quiere afectar la calidad de su taza. Además, es fundamental garantizar la calidad del grano para no afectar la imagen que el café nicaragüense se ha labrado en el mercado internacional. Por su parte López aconseja reconsiderar los mecanismos del programa Crisol Café, que desarrolla el Gobierno, entre unos 28,647 productores que poseen unas 32,930 manzanas, ya que la falta de un buen récord crediticio impide que muchos pequeños productores que son los más afectados accedan a créditos para mantenimiento, renovación y rehabilitación de sus pequeñas plantaciones y con ello puedan elevar la productividad que en este sector promedia los cinco quintales por manzana, cuando el promedio nacional es 12 quintales por manzana. Ver en la versión impresa las páginas: 6 A ,1 A