“A veces la población rural cree que con tener agua es suficiente y a la parte de tener un buen sistema de excretas mejor que la letrina no le dan mucha importancia y por ende no lo demandan tanto y de ahí parte el problema, porque inclusive a las municipalidades lo que les piden es agua”, explica Nelson Medina Rocha, coordinador del Programa de Agua y Saneamiento del Banco Mundial en Nicaragua.
Y es que el saneamiento tiene que ver con algo vital para la vida: la higiene. “Y en la parte de higiene hay mucho desconocimiento. (Las personas) Pueden tener agua y sin embargo si no se lavan las manos, si no usan el agua apropiadamente entonces no hay impacto en la salud”, agrega Medina.
Por tal razón organismos como el Banco Mundial insisten tanto en el tema del saneamiento, sobre todo en zonas rurales donde, como afirma el experto, hay más pobreza e indicadores de cobertura más bajos.
LA COSTA ATLÁNTICA NECESITA MÁS ATENCIÓN
Es por esto que entidades como el Fondo Español de Cooperación para Agua y Saneamiento en América Latina y el Caribe (Fecasalc), administrado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), han apoyado proyectos como la expansión y mejora del servicio de agua potable en la ciudad de Bilwi.
El costo total del proyecto será de 48 millones de dólares y planea contribuir a mejorar las condiciones de salud de los habitantes de Bilwi.
Medina expresó que la atención y acciones en pro del saneamiento urgen a nivel nacional, “pero lo más fuerte es en el Atlántico, en el Pacífico y el Norte” del país, por lo que deben haber “más recursos, más interés, más conciencia para que haya mayores porcentajes de saneamiento”, concluyó.
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