Todo un derroche de alegría es lo que vivimos en esta época maravillosa.
Celebramos la venida del hijo de Dios y es un motivo para estar gozosos.
Preparamos los regalos para la familia y las amistades y definitivamente una deliciosa cena para compartir, y se convierta esta festividad en una fiesta de amor y paz.
En estas fechas recordemos que todo pende de una línea frágil.
Cuando nos excedemos, ya sea en los gastos, la ingesta de comida o licor, tomemos en cuenta la responsabilidad de guardar esos límites; de no estropear la tan esperada fiesta, ya que podemos vivir la alegría en sobriedad, estando atentos a lo que nos rodea.
Recuerde que los niños también esperan de su atención; de que sean tomados en cuenta y compartir sus alegrías por este día tan especial.
Los recuerdos van marcando nuestra historia, y qué oportuno momento para dar lo mejor de sí.
Que queden grabados con tinta indeleble las emociones, los besos, abrazos, saludos fraternos que son los que nos inundan y así jubilosos pasamos a las generaciones esta tradicional fiesta.
Qué bellos recuerdos el haber disfrutado de año en año, hacer un recorrido es tan placentero como vivirlo hoy, y hacer que todos estemos unidos con promesas que cumplir, sobre todo invitándonos a pasar al siguiente año con una muestra de gratitud por lo que hemos adquirido y la fe puesta en Dios que las metas propuestas para el año venidero serán hechas realidad.
Les deseo felices fiestas, con todo mi amor. Gracias por escribirme a mi correo [email protected].
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