El cinturón es un complemento muy subestimado, al que muchas veces no damos importancia a la hora de su compra. Para cubrir las necesidades de un buen fondo de armario, debés conocer los dos tipos de cinturones elementales: el tipo casual y el de etiqueta.
El primero suele variar en diseño, texturas, anchos, colores, materiales y tipos de hebillas. En cambio el de etiqueta es más formal y siempre tiene un acabado muy fino, reluciente, con hebillas sencillas y sin detalles que hagan ruido visual. Nunca vistás un cinturón de etiqueta con un jeans o short y tampoco uno casual con un traje elegante.
Medí el ancho de tu cinturón comparándolo con el de tu pulgar, ese será adecuado para el tipo de cinturón formal y etiqueta. Todo lo que sobrepase de ese ancho será casual y mientras más grueso sea, más informal será su estilo.
Las hebillas muy gruesas no son elegantes ni formales, y nunca deben usarse en la vestimenta profesional, ya que rompe con la sencillez que debe tener este complemento. Olvidá las que muestren de manera exagerada la marca del cinturón; recordá que este es un complemento y no el punto focal del look. La hebilla de un cinturón casual o informal debe ser escogida según la contextura corporal de la persona, sobre todo si es de contextura delgada, ya que una hebilla mediana se verá como grande y una grande como XL.
Los cinturones casuales de colores pueden lucirse por jóvenes de 25 o menos, si no es tu caso, optá por los de lona o trenzados en colores neutros. Si tu contextura es gruesa o eres de estatura media baja, lucirás más esbelto, estilizado y alto con un cinturón del mismo color del pantalón. Los altos y delgados pueden elegir alguno con puntos diferentes de color para parecer menos delgado.
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