Tras la brutal agresión ejecutada por fuerzas antimotines al despertar de la Nochebuena contra los campesinos que por siete días mantuvieron un tranque en El Tule, Río San Juan, se ha desatado una cacería, acoso y amenaza en las viviendas de la zona por parte de los agentes policiales y efectivos del Ejército de Nicaragua.
Según los campesinos, después del violento desalojo con bombas lacrimógenas y disparos de AK, que dejó alrededor de cuarenta heridos, 45 detenidos y muchos desaparecidos, los armados llegan a las casas preguntando con nombre y apellidos por quienes participaron en la protesta y vierten la amenaza que deben abandonar las viviendas porque van a ser quemadas.
José Francisco Canales Álvarez, de la comarca El Monje, aseguró que después de la agresión, los policías están llegando a las casas “en mi humilde rancho llegaron a decirnos que nos salgamos porque van a quemarlas. Solo nos queda confiar en Dios que Él está con nosotros”.
Marvin Orozco Duarte, del Ayote II, rechazó las declaraciones de la primera comisionada Aminta Granera. “No somos delincuentes, somos productores que trabajamos la tierra, enfrentamos a la Policía con palos, machetes y piedras, el Ejército estaba apoyando a los antimotines y si hubieran visto armas en manos nuestras nos acribillan a todos, fue duro para la familia, estamos preocupados porque nos quieren dejar en la calle, tenemos un torbellino de ideas, para qué vivir sin nuestras tierras, tienen que matarnos a todos”, advirtió.
Danelia Blandón, de la comarca Las Marías, refirió que en las comarcas están viviendo momentos de tensión y zozobra porque los militares con los antimotines andan casa por casa en busca de los que quieren llevarse detenidos. Dijo que su hermano Víctor Blandón esta desaparecido, mientras muchos han buscado el monte para protegerse.
La anciana Felipa de Jesús Obando Ruiz, de 90 años, sosteniendo aún un garrote dijo “queremos paz, no queremos que Ortega nos traiga la guerra, aquí lo que hubo fue una zanganada, dejaron golpeados, sin diente, desquebrajados, no es justo, que se pongan la mano en el pecho, que no nos quiten las tierras y las casitas, ya vivimos la guerra de los 80”, recordó.
SIGUE PROTESTA
En Rivas, campesinos de las comunidades de Santo Domingo Piche de Potosí, Tolesmayda de Buenos Aires, y del municipio de San Jorge, aseguran que tras la golpiza y maltrato policial que recibieron los hombres y mujeres que protestaban contra el proyecto del Gran Canal, van a continuar protestando hasta que sus líderes sean liberados, y el Gobierno derogue la ley 840, indicaron.
Junior Evenor Montano Alemán, es un menor de 16 años, originario de Santo Domingo Piche, quien relató que fue golpeado por un agente policial que le dio cinco veces con un amansa bolos, porque cada vez que el oficial lo insultaba, él le contestaba, señaló, además de eso lo patearon y lo cachetearon.
“Luego que nos capturaron, nos tuvieron sin ropa como una hora dentro de una celda, y después nos sacaron en una buseta para El Chipote, todos estábamos bien golpeados, Octavio Ortega, era uno de los más lastimados, incluso yo le limpié la sangre en la cara que le caía de la ceja izquierda donde le hicieron una herida” afirmó Montano Alemán.
Casta Leonor Tijerino Quiroz, de 64 años, dijo que todavía le duele la cabeza de tantos golpes que recibió. “Yo no entiendo cómo es prohibido por la ley 779, que los hombres le peguen a las mujeres, si los que nos golpearon a nosotros fueron policías hombres, ellos nos agarraron a puñetazos y patadas, y por qué no les aplican la ley 779 a ellos”, argumentó Tijerino Quiroz.
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