Hasta la casa humilde levantada de paredes de adobe, piso de tierra y techo de viejas tejas de barro, los nueve hijos pequeños de María Jacinta Méndez Ruiz, una mujer campesina de la comunidad indígena El Carrizo, a diez kilómetros del poblado del municipio de San José de Cusmapa, en Madriz, no llegaron los juguetes que prometió el Gobierno.
En esa localidad, los funcionarios públicos dejaron fuera a los niños cuyas madres no militan en el partido de gobierno.
José Moisés Torres Cruz, cuñado de María Jacinta, dijo ayer que en esa comunidad los únicos niños que recibieron juguetes repartidos por el Gobierno fueron aquellos cuyos padres son sandinistas.
«Los del Estado saben quienes no simpatizamos con (Daniel) Ortega, por eso castigan a nuestros hijos no dándoles juguetes», dijo molesto Torres Cruz sobreviviente de la masacre campesina de El Carrizo.
«Esta señora andaba levantando lista en el sector, pero solo llegaba a las casas de los de su partido y a los que no militamos en nada dejó por fuera a nuestros hijos», señaló Marcia del Rosario Fuentes Tercero.
Mientras que Erlinda Ordóñez Siles, quien se identificó como combatiente histórica del Frente Sandinista, se mostró indignada porque el dirigente de la Juventud Sandinista (JS-19 de Julio) Orlando Pérez, del sector 9 de la ciudad de Somoto, dejó fuera de la lista a su nieta.[/doap_box]
«Que malos que son esta gente del Frente (sandinista), si quien entrega los juguetes es el Gobierno y no el partido (sandinista), y los compra el Estado con el dinero de los impuestos que pagamos todos los nicaragüenses. Ellos no nos están regalando nada», dijo Javier Herrera, dirigente del Partido Liberal Independiente (PLI) en Cusmapa.
El delegado del Ministerio de Gobernación en Madriz, Evelio Obando, dijo en conversación que se repartieron 18,466 juguetes a la niñez de los nueve municipios de este departamento, y de esos 4,667 correspondieron al municipio de Somoto.
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