Después de protestar, poner ultimátums e incluso demandar a Centrales Hidroeléctricas de Nicaragua (CHN), concesionaria de la hidroeléctrica Tumarín, los pobladores, productores y comerciantes de Apawás, cuyas tierras serán utilizadas para la construcción de la presa, terminaron finiquitando el trato.
Ahora a CHN solo le quedan pendientes seis propiedades por comprar. Tres casos son porque se murieron los dueños y tienen que hacer declaratoria de herederos, dos casos son porque la gente perdió los papeles originales, uno de una señora que está presa y otro de un señor que no quiso aceptar eso (el dinero), pero es mínimo, explicó Francisco Delgadillo, apoderado especial de la junta directiva de productores de Apawás.
Según informaron este jueves inversionistas de CHN, los pagos empezaron en noviembre y ya se ha adquirido el 97 por ciento de los terrenos necesarios para la construcción de la central, algo que Delgadillo confirmó, pues la gente estaba cansada y además ya se estaban dividiendo: unos decían que ya se aceptara lo que fuera, otros que se siguiera y que se pidiera más dinero por los daños y perjuicios, entonces nosotros también recomendamos que de una vez se finiquitara (la venta), aunque no se pudiera recuperar más nada, manifestó.
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