Desde las ciudades pocas veces nos preguntamos quiénes son los que llevan el agua a nuestras casas, posiblemente solo imaginamos tuberías por donde el agua fluye, pero en las zonas rurales, el agua tiene rostro.
“Cuando nos conformamos (como Comité de Agua Potable y Saneamiento) los varones no quisieron involucrarse porque la mayoría éramos mujeres y como que no tenían fe. El sistema (de agua) estaba caído, con una gran deuda, lo dejaron hecho un desastre y era un gran reto para nosotras”, explica Lucía Valladares de la junta directiva del Comité de Agua Potable y Saneamiento de Salinas Grande, León.
Sin embargo ese CAPS capitaneado por cinco mujeres ha salido adelante: hoy benefician a más de dos mil personas de cinco comunidades. “Nosotros somos mujeres y si miramos el tema del agua tiene rostro de mujer”, comenta Valladares.
Pero este rostro sigue permaneciendo un poco oculto por tres grandes males: el machismo, el analfabetismo y la baja autoestima de las mujeres.
Según un estudio realizado en 16 municipios de León, Chinandega y Jinotega por Iniciativa Paragua, integrada por Organizaciones No Gubernamentales españolas y nicaragüenses, “será difícil lograr una verdadera igualdad en la vida organizativa de los CAPS mientras los factores sociales como el machismo, el analfabetismo y la baja autoestima no cambien radicalmente” .
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