Un estudio de la Administración Nacional para los Océanos y la Atmósfera, de Estados Unidos (NOAA por sus siglas en Inglés), indicó que en la primavera y el verano boreales del 2014, la superficie helada del Círculo Ártico perdió mucha de su singular blancura que refleja los rayos del sol, y en su lugar proliferaron la tierra y cuerpos de agua, que absorben más energía, con lo que se acumuló aun más calor en el planeta. Sin embargo, en general hubo muy poca variación año con año, como ha ocurrido en períodos anteriores, dice el estudio. El nivel más bajo de hielo no fue tan bajo como el del 2012 y es el sexto más bajo desde 1979.
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