Juan Oviedo mira el ocaso y su rostro está viejo. Su bate es de un joven, su mente de viejo. Tras su espalda quedaron los sueños ilusos de adolescente. Ahora es el líder de bateo de la Liga de Beisbol Profesional Nacional (LBPN) con .368 de promedio. Oviedo ha dado una lección en cada oportunidad que tiene. Su mánager Javier Colina no confía en él, lo deja a veces a un lado sentado en la banca viendo como ante sus ojos pasan los partidos, aunque su vitalidad y avidez con el madero lo mantienen vivo.
A sus 41 años, Oviedo es su propio arqueólogo, el hombre que está construyendo su pasado en el presente, alargando los años del futuro beisbolístico. Desde pequeño siempre quiso probar su estrella en la vida práctica, falló en los estudios por economía y perduró en el deporte. Como peleando con aguas de torrente impetuoso, Oviedo puede tocar el hombro de José Campusano (dominicano y sublíder de bate), mirar la cara del llamado a ser figura estelar, el norteamericano Casey Haether (tercero en los mejores bateadores) y después de eso seguir su camino lleno de orgullo.
Sé que estoy viejo para el beisbol, pero me siento aún joven. He dedicado cada entrenamiento extra para tener el resultado en el que estoy. Siempre trato de ser mejor que los extranjeros. Yo digo ¿qué importa la edad si aún bateo? Me quiero retirar de este deporte en unos cinco años, quiero ser el pelotero de más edad en estar sobre .300 puntos , indicó el bateador.
Oviedo, originario de Chinandega, empezó a trabajar desde los nueve años en las bananeras, ayudó a su mamá a sostener el hogar y en sus ratos libres practicó beisbol. Inició en el deporte rey como lanzador, y según dice ganó nueve y perdió un juego en su primer año en Mayor A, en ese entonces, el tercera base del equipo llegaba ebrio, y ahí a Juan se le abrió la brecha para sustituirlo. Jugó tercera y bateó, el resto fue historia.
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