Era demasiado bueno para no ser arquero. Su techo es Róger Mayorga, su sueño: ser el mejor. Denis El Pulpo Espinoza, en cada minuto que pasa despliega una plenitud inconcebible de talento, el cual lo tiene a 13 minutos de romper el récord de 750 minutos sin permitir goles. Él tiende puentes para alcanzar sus metas, y está también a 90 minutos de ser campeón con el Walter Ferretti al ganar 1-0 en el duelo de ida, su pasión es pintar de gloria a la capital.
Alto, sin titubeos, fuerte e inteligente, protege su guarida con la seguridad de un soldado de infantería sin miedo a la muerte. Sus atajadas parecen ser ilusiones ópticas fabricadas por él mismo. Sin embargo, no le importa que su récord se disipe con tal de que su brazo con cinta de capitán levante el trofeo de campeón, símbolo del fin de una dinastía del Real Estelí y el inicio de la era del Ferretti.
Cuando uno inicia un torneo piensa en dar lo mejor y que le vaya bien, pero nunca imaginé que este año sería de lo mejor para mí. Debe ser Dios que me ayuda con la dedicación que pongo, además de la fe que el entrenador Flavio Da Silva nos ayuda a mantener, sin dejar a un lado a mi entrenador de portero, el hondureño Jorge Sánchez, relató Espinoza mientras danza entre la línea del éxito.
El hombre que desde niño creaba sonrisa a base de goles, y que un día por ausencia del arquero titular tomó las riendas de un juego en el área de fuego, fue consecuencia del destino con tan solo 10 años.
Denis espera terminar su principal meta en la vida que es culminar sus estudios de Mercadotecnia, aunque por ahora le esperan dos retos deportivos.
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