La adolescente paquistaní Malala Yousafzai recibió ayer en Oslo el Premio Nobel de la Paz, convirtiéndose a sus 17 años en la más joven laureada de este prestigioso galardón, que compartió con el activista indio Kailash Satyarthi, figura de la lucha contra el trabajo infantil.
Minutos después de que Malala recibiera su premio, un hombre con una bandera mexicana interrumpió de manera pacífica la ceremonia, pero fue detenido por agentes de seguridad. La Policía indicó luego que era un estudiante mexicano que había pedido asilo en Noruega.
El estudiante fue identificado como Adán Cortés Salas por su hermano gemelo Austin Cortés Salas, en México, quien indico que Adán se presentó en protesta por la desaparición de los 43 normalistas, el 26 de septiembre, en el municipio de Iguala, en el estado de Guerrero.
“Mi hermano me dijo que su intención era que esto (la desaparición de los 43 estudiantes) siga en las noticias”, dijo Austin, quien indicó que su hermano lo llamó el martes. Y agregó: “Que si la tirada (intención) del presidente (mexicano Enrique Peña Nieto) es que la gente se canse de la noticia y se olvide de lo sucedido con los estudiantes en México, no lo va a conseguir”, agregó.
También recordó que su hermano, le pidió que hiciera hincapié en que “no es violento, ni radical”. “Él sabía que si hacia esta acción estaría más salvo en Noruega que en México. Tiene miedo de que lo deporten a México. Sabe que después de la acción, el ‘narcogobierno’ de México podría hacer uso de la violencia y la intimidación“, agregó.
«Voy a seguir con esta lucha hasta que vea que todos los niños pueden ir a la escuela». Malala Yousafzai, convertida en símbolo mundial, tras sobrevivir milagrosamente a un ataque armado de los talibanes en 2012.
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