¿En qué nos estamos convirtiendo? En un mismo mes el mundo se conmociona por 43 jóvenes normalistas desaparecidos, dos hermanas asesinadas y una de ellas representante de la belleza de su país; y por otro lado, la expansión del yihadismo acrecienta sus ideologías violentas y radicales amenazando la paz del mundo. Nuestro panorama es oscuro, esto nos indica que la humanidad se está deshumanizando, convirtiéndose en un ser despiadado. Pues en las calles estamos plagados de crimen organizado, asesinatos, corrupción y engaños; y en las familias estamos viendo infidelidad, desunión, mentira, egoísmo, al punto que ahora el primer enemigo que se tiene es la persona más próxima.
La oscuridad de un mundo perverso nos acecha y la gente de una u otra manera se ha agobiado y ha renegado de la maldad que prolifera por doquier. ¿Por qué gobierna el odio, el egoísmo y toda clase de conducta que pervierte a la humanidad? Estamos siendo cada día más vanidosos y superficiales, que olvidamos darle importancia a los aspectos de nuestra vida que podrían retener y erradicar toda esta perversidad que nos acecha, ¿pero cómo hacerlo?, ¿quién nos da la fórmula?
Para sobrevivir en un mundo de perversidad, hemos reaccionado equivocadamente con leyes como “ojo por ojo y diente por diente”, “preocupándonos primero por nosotros y de último por nosotros”, “volviéndonos rebeldes ante las injusticias”; y no nos damos cuenta que esas actitudes acrecientan más la inmundicia en el mundo.
Toda esta perdición se resume en una sola cosa: nuevamente hemos crucificado al Señor Jesucristo, ignorando su amor por nosotros. No solo los judíos ortodoxos rechazan al Hijo de Dios, nosotros cada vez que queremos manejar nuestra vida de acuerdo a nuestra voluntad y quebrantando sus principios, también lo negamos, lo escupimos, lo azotamos y lo crucificamos. Porque hemos despreciado su camino y enseñanzas, es que nos hemos equivocado.
El apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo de Dios, nos da la clave: “Nunca paguen a nadie mal por mal. Respeten lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto de ustedes dependa, estén en paz con todos los hombres. Amados, nunca tomen venganza ustedes mismos, sino den lugar a la ira de Dios, porque escrito está: “Mía es la venganza. Yo pagaré”, dice el Señor. “Pero si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber, porque haciendo esto, carbones encendidos amontonarás sobre su cabeza”. Romanos 12: 17-20.
Cuando logremos unirnos entre empresas, instituciones, iglesias, escuelas, en un mismo sentir para rescatar y promover los principios de amor, servicio y unidad de Jesucristo, estaremos seguros que vamos por la vía de la verdad, del amor, de la justicia; seguros que vamos por la vía correcta. Unámonos en un mismo sentir, para conocer y experimentar con el corazón abierto al Señor Jesús, quien vino a morar entre nosotros para entregarnos su amor y el único camino para alcanzar una vida en abundancia y eterna.
Nuestra Asociación Cristiana Jesús está Vivo, extiende sus puertas de par en par, para todos aquellos que quieran unirse a la divulgación del amor incondicional y el servicio como virtudes que nos enseña Jesucristo para alcanzar la paz y la vida plena. Amigos solo cuando nos decidamos a unirnos y proclamar a Jesucristo, es que vamos a vivir plenamente una nueva sociedad, porque habremos comprendido que nuestro Señor Jesús es el único camino, verdad y vida.
El autor es Presidente de la Asociación Cristiana Jesús está Vivo