Desde hace semanas decenas de familias peregrinan por diferentes barrios de la capital siguiendo los altares móviles y las purísimas que organiza el Gobierno en cada distrito. Hacen vigilias para entrar primero, madrugan para apartar lugar y esperan por horas y horas a la intemperie con tal de participar. La recompensa: arroz, frijol, aceite, azúcar, espaguetis, salsa de tomate u otros complementos de la canasta básica.
Me parece bueno lo que hacen de dar estas cosas, aunque si uno no viene a cantarle a esa Virgen no agarra nada, comenta Jasnery Castro, de 18 años. Ayer llegó a las 7:00 de la mañana con su hermano menor y su bebé, a mediodía seguían tendidos en la acera guardando su puesto, en una fila que iba extendiéndose cuadra a cuadra.
“Desde sus lemas: ‘Nicaragua cristiana, socialista y solidaria’. Nuestro pueblo sí es solidario, pero cuando das algo a cambio del voto es manipulación. Eso no se llama devoción, es clientelismo y se llama blasfemia”, expone Najlis.
“Desgraciadamente han convertido este pueblo en un pueblo de mendigos”, concluye. [/doap_box]
Amelia Téllez también llegó temprano a la Purísima del pueblo en el barrio El Edén. Para esta época ella y su familia van de altar en altar, a cantar para que al final les entreguen a cada uno su saco con provisiones. Tenemos tres años de participar en esto, los de la Juventud nos avisan dónde va a haber altares y tratamos de ir, es una ayudita. Un bocado de comida.
EL GRAN DÍA
A la tradicional celebración de La Purísima en la que católicos elaboran sus altares y comparten un brindis con quienes canten a la Virgen, se le suman los altares móviles y los megaaltares que el Gobierno instala en los distritos de la capital. Esos son los mejores, ahí te dan tu saco, señala Pablo Aguilar, de 38 años, quien reconoce que participa con su familia para ajustar la comida.
Para Michele Najlis, teóloga, ese es un ejemplo de la miseria que hay en este país. Este Gobierno ha sustituido la creación de fuentes de trabajo por las dádivas. Hay manipulación religiosa, juegan con la devoción que el pueblo ha tenido por la Virgen María y politizan todo, señala.
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