La desaparición de 43 estudiantes en México tiene contra la pared al gobierno de Enrique Peña Nieto y también generó un terremoto en la izquierda con la renuncia del líder moral y fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD).
Cuauhtémoc Cárdenas anunció el martes en la noche su renuncia “irrevocable” en una carta dirigida a su partido, el mayor de la izquierda y gobernante desde 2005 en Guerrero, donde el 26 de septiembre en la ciudad de Iguala los estudiantes desaparecieron tras un ataque de policías corruptos y narcotraficantes, y fueron posiblemente masacrados.
“Llegó un momento en que encontré incompatible seguir (…) por cuestiones que no comparto. Prefiero poner distancia, tomar otros caminos. Son otros intereses los que se han impuesto en el partido”, declaró ayer Cárdenas.
Desde hace dos meses, el PRD es blanco de críticas por haber llevado al poder al alcalde de Iguala, José Luis Abarca, quien —según revelaron las autoridades— tenía con su esposa estrechos nexos con el cártel Guerreros Unidos. La pareja fue detenida y, en medio de la conmoción, cayó el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, del PRD y exmilitante del Partido de la Revolución Institucional (PRI), por actuar con negligencia en el caso. Bajo su mandato, se dispararon los asesinatos y secuestros.
“Lo que ahora sucede en realidad es un cierre simbólico porque la verdadera estocada ocurrió con la salida de AMLO”. Nicolás Loza, analista.
“Es una debacle terrible en el PRD porque termina de dar la puntilla a la izquierda partidista, era una figura emblemática que ya mostraba signos de agotamiento por los problemas de corrupción y clientelismo en ese partido”, declaró el analista Erubiel Tirado, de la privada Universidad Iberoamericana.
En medio de esta crisis del PRD, la peor desde su fundación en 1989, Cárdenas utilizó su peso moral para pedir hace una semana en una carta pública la renuncia de la plana mayor del PRD, empezando por el presidente Carlos Navarrete, quien admitió “errores“, prometió rectificaciones y mayor fiscalización sobre candidatos a legisladores, gobernadores y alcaldes en la elección de 2015.
“Con eso se cierra una etapa de los hombres fuertes que ha habido en el PRD y ahora empieza la etapa de los colectivos. Un partido es más fuerte que sus dirigentes, incluso que sus fundadores”, declaró ayer Navarrete.
a causa visible de esta renuncia es el caso de Guerrero. El PRD, surgido de la fusión de una izquierda socialista y comunista con un pequeño sector progresista del PRI —encabezado por Cárdenas—, venía fragmentándose en varias corrientes, entre las que dominan en la cúpula los llamados “Chuchos”, pragmáticos por priorizar la captación de votos.
“Con la salida de Cárdenas ganan los que han detentado el aparato partidista, los Chuchos. Deja en la orfandad a un sector que quería una renovación de la política”, agregó Erubiel Tirado. La mayor división había sucedido con la salida del dos veces candidato presidencia Andrés Manuel López Obrador (2006 y 2012), ‘AMLO’ que fundó su propio movimiento. “Si el hartazgo sobre los partidos políticos, el deseo de que se vayan todos, que es una consigna de las manifestaciones, está tan extendido como parece, la opción de que florezcan candidaturas independientes no debe descartarse”, cuando por primera vez esta figura será legal, opinó Nicolás Loza, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.
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