La presidenta argentina, Cristina Fernández, regresó ayer a la escena pública tras tres semanas de reposo por un cuadro infeccioso en el colon y aseguró que no se dejará “extorsionar” ni por especuladores, ni por la Justicia, que tiene en la mira a una empresa en la que la mandataria es accionista.
“A esta presidenta ningún buitre financiero, ni ningún carancho (ave carroñera) judicial la va a extorsionar”, dijo al cerrar la convención anual de la Cámara Argentina de la Construcción, donde se le vio de buen semblante. Esta fue la única referencia elíptica que hizo a la polémica desatada por la decisión de un juez de allanar el pasado jueves oficinas de la empresa hostelera Hotesur.
Para su regreso, Fernández eligió una tribuna de empresarios de la construcción, ante los cuales destacó lo que a su juicio han sido los “logros” de su gestión, iniciada en 2007, como continuidad de los cuatro años y medio de Presidencia de su esposo, el fallecido Néstor Kirchner.
Defendió la “recuperación” de la petrolera YPF, ahora controlada por el Estado, mediante la expropiación de un 51 por ciento de acciones de la firma Repsol y por la que Argentina pactó pagar a la española una indemnización de cinco mil millones de dólares en bonos públicos, que Fernández llamó “papelitos”.
FONDOS BUITRES
Cristina Fernández se refirió ayer al litigio con los fondos de inversión especulativos en tribunales de Estados Unidos por bonos en cese de pagos desde 2001 y que no ingresaron a las reestructuraciones de 2005 y 2010.
“Tenemos mucho interés en solucionar el tema externo (…). Es muy importante ponerse de acuerdo con todos. Queremos llegar a un acuerdo con el ciento por ciento de nuestros acreedores en forma legal, legítima, equitativa y justa para todos, pero sin extorsiones y sin chantajes”.
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