Las FARC liberaron ayer a los soldados César Rivera y Jonathan Díaz, secuestrados el 9 de noviembre en el este de Colombia, una operación que sirve de precedente a la esperada entrega del general Rubén Darío Alzate, necesaria para poder reanudar los diálogos de paz que el gobierno colombiano suspendió por su secuestro, el 16 de noviembre.
Los soldados fueron entregados al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en una zona rural de la localidad de Tame, en el departamento de Arauca, fronterizo con Venezuela. En Bogotá, tras ser recibidos por varios de sus familiares, Rivera y Díaz fueron trasladados en autos oficiales al Hospital Militar Central para un estudio médico más exhaustivo.
8,000 paramilitares pertenecen a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.
“Esto es un paso importante que demuestra la madurez del proceso de paz y los gestos de paz que todos los colombianos reclaman”, expresó el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos en un encuentro con líderes regionales en el sur del país.
Mientras, las FARC manifestaron desde La Habana, sede de los diálogos de paz, que han cumplido “con los propósitos de la primera fase del Acuerdo Humanitario Especial“, e indicaron que a partir de ahora “enfocarán sus esfuerzos” en la liberación de Alzate y sus acompañantes: el cabo Jorge Rodríguez y la abogada Gloria Urrego.
Ahora, la atención se centra en Chocó, donde se especula sobre la fecha en la que será liberado Alzate, el militar con mayor rango nunca apresado por el grupo subversivo. Medios de comunicación colombianos, citando a negociadores de las FARC en La Habana, fijan la operación para el fin de semana.
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