El pasado 14 de noviembre fui invitado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) al foro “Invirtiendo en Centroamérica: Abriendo las Oportunidades de Crecimiento”, que se realizó en Washington.
La invitación fue en mi calidad de Presidente del Comité Consultivo de la Integración Económica (CCIE), entidad que aglutina a las 16 federaciones del sector privado centroamericano, incluyendo Panamá.
Sin embargo, a pesar del título del foro y de una mínima invitación a empresarios de los países del “Rectángulo Sur” (Nicaragua, Costa Rica y Panamá), hasta ahí llegó el alcance regional del evento. Lo anterior debido a que el foro consistió en dar a conocer la iniciativa denominada Plan de la Alianza para la Prosperidad del “Triángulo Norte” (Guatemala, Honduras y El Salvador) respaldada por México y Colombia.
De acuerdo con los documentos presentados por el BID, la Alianza busca la creación de oportunidades económicas y sociales para retener al capital humano y reducir la emigración en estos países.
Esta iniciativa nace como una respuesta a la crisis enfrentada por estos tres países por los miles de niños inmigrantes sin acompañantes que han ingresado a Estados Unidos escapando de la violencia en sus países de origen.
Se busca dinamizar el sector productivo, fortalecer el capital humano, mejorar la seguridad ciudadana y el acceso a la justicia. El resultado debe ser más crecimiento con inclusión social para ir gradualmente dando respuesta a este fenómeno.
Pero todo lo anterior no es un tema único de los países del triángulo norte, este es un tema de toda la región.
De hecho, en los últimos diez años, los principales acuerdos comerciales han sido regionales. Se negoció el Cafta, el Acuerdo Único con México, y el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea ya no como países individuales sino como un solo bloque comercial. No solo eso sino que la propia región ha incrementado significativamente su intercambio comercial entre sí.
Lo cierto es que si queremos ser competitivos tenemos que trabajar los desafíos regionales con la participación de todos los países bajo el entendido de que todos tenemos realidades distintas, pero la solución para el crecimiento y el desarrollo social pasa por el mismo camino.
Ejemplificaba el Presidente de Honduras en el foro que el éxito de Colombia en resolver su problema de seguridad había sido la desgracia de los países del triángulo norte. No repliquemos esta misma situación en Centroamérica buscando como resolver ahora el problema de los tres países del norte sin incluir a los tres países del sur que son también parte del problema aunque a mucho menor escala.
Y eso es tan así, que ya se menciona que Nicaragua y Panamá han sido receptores de estos niños inmigrantes, lo cual es una realidad que tenemos que tener muy en cuenta.
También es importante resaltar el rol del sector privado en este esquema. Este tipo de planes y cualquier iniciativa que apunte al crecimiento regional tiene que incorporar al sector privado. Los Presidentes de Guatemala, Honduras y El Salvador reconocieron esta situación en sus intervenciones.
En este sentido, cabe señalar, que fue muy relevante que en diversos encuentros sostenidos con funcionarios de alto nivel del Gobierno de Estados Unidos, y en las propias palabras del Vicepresidente de los Estados Unidos, hay ahora un enfoque para trabajar más estrechamente con el sector privado conscientes de que solo así se puede lograr el crecimiento que genere empleo formal e inclusión en nuestros países.
Pero las palabras se tienen que traducir en acciones. Por ejemplo, representantes del sector privado hondureño les indicaron a los funcionarios del BID que esta iniciativa de Alianza por la Prosperidad había sido poco consultada con el sector empresarial.
Debemos seguir impulsando el esfuerzo regional con la participación del sector privado centroamericano que se inició en Punta Cana que cuenta con la participación del BID y USAID.
Reconocemos el trabajo del BID en la región y para la región a través de una serie de iniciativas en diversas áreas como transporte y logística, energía, facilitación de comercio, y telecomunicaciones que han desarrollado proyectos que están sirviendo de base para la integración regional.
Es por ello que no se trata de ver triángulos y rectángulos como partes separadas. La apuesta es a uno sola figura: la región.
EL AUTOR ES PRESIDENTE DEL COSEP.
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