Los secuestros por parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que ya llevaron a la ruptura de dos procesos de paz, amenazan la negociación de La Habana, suspendida la medianoche entre el domingo y lunes por el presidente Juan Manuel Santos tras el secuestro del general Rubén Darío Alzate, y dos personas más, del que Santos atribuye a la guerrilla.
Luego de una reunión de urgencia con la cúpula militar, Santos dijo que la captura de Alzate, el oficial de más alto rango secuestrado por las FARC, y otras dos personas es “totalmente inaceptable” y exigió su liberación “cuanto antes”. Mañana se cumplen dos años del inicio del diálogo en Cuba, tiempo en el que se ha avanzado más que en otro proceso anterior.
Las FARC señalaron ayer en un editorial publicado en Anncol que Alzate se entregó a “un supuesto comando” guerrillero y afirmaron que existe un boicot para acabar con el proceso de paz, y que detrás de este estará el expresidente Álvaro Úribe.
Alzate, “comandante de la Task Force TITN, con 31 años de experiencia en combate, lancero, con especializaciones en Militar Police nacional e internacional y doctor en Militar Science”, no pudo haberse introducido desarmado y sin escoltas en una zona dominada por las FARC si no hubiera una intención, señalan.
Alzate fue capturado por hombres armados el domingo en una zona remota cerca de Quibó (Chocó), junto con el cabo primero Jorge Rodríguez y la abogada Gloria Urrego, en un desplazamiento civil para la supervisión de un proyecto energético, relató el lanchero que los trasladó y quien logró escapar.
PALO EN LA RUEDA DE LA PAZ
La práctica del secuestro ha sido una tentación constante de las FARC y alcanzó su mayor cuota de dramatismo en la segunda mitad de los años noventa y comienzos de la década del 2000, cuando pasó de ser una política selectiva con fines económicos a una actividad masiva contra civiles, militares y policías.
Las FARC retuvieron en sangrientos ataques a centenares de policías y militares. Algunos estuvieron secuestrados más de doce años y otros murieron en cautiverio.
Uno de los casos más sonados de civiles secuestrados fue el de los doce diputados del Valle del Cauca, en 2002, de los que once fueron asesinados por las FARC en 2007.
A inicios de 2012, cuando los emisarios de las FARC mantenían contactos secretos con el Gobierno de Santos, la guerrilla anunció su renuncia al secuestro con fines financieros. Sin embargo, el senador Alfredo Rangel, denunció recientemente que las FARC habían secuestrado a sesenta personas desde el comienzo de los diálogos.
«Si las FARC deciden no liberar incondicionalmente, sino negociar la liberación del general y sus acompañantes, el proceso podría entrar en una profunda crisis que podría conducir a su ruptura». Jorge Restrepo, del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos.
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