Mike Canning, interesado vivamente en la historia del cine, y en la política, ha escrito un libro Hollywood on the Potomac, que se refiere a la ciudad de Washington D.C. como tema del cine.
Son 58 películas que se abordan en este libro, enormemente acucioso y lleno de datos sobre la filmación de cada una de ellas. Este fantástico abanico de celuloide se abre con El señor Smith va a Washington (Mr. Smith Goes to Washingon, 1939), y se cierra con (J. Edgar, 2011).
La primera lleva de protagonista al ya legendario James Stewart, en su papel de Jefferson Smith, el ingenuo que llega al Senado y se enfrenta con toda la maquinaria política, y la segunda nos presenta a Leonardo DiCaprio, como J. Edgar Hoover.
Y entre ese Washington D.C. de l939, y el de 2011, Mike Canning, nos hace recorrer no tan solo la historia de una ciudad, que es el centro del poder, sino la historia de la política, de los eventos que dieron forma y carácter a ese preciso momento: Watergate , (All the President’s Men 1976), la crisis de los cohetes nucleares (Thirteen Days 2000), acontecimientos que en una u otra forma todavía impactan el presente.
Washington también como escenario de una película que revolucionó al cine ( The Exorcist , 1973). Canning, un hombre que ama el cine, toma su cámara, se remonta al tiempo, 1939, y acompaña al lector, a la lectora, a través de todos esos años, y a través de esa ciudad, Washington DC: sus calles, restaurantes, avenidas, museos, bibliotecas, la Casa Blanca, las oficinas de los congresistas, los jardines de Washington D.C., y nos va hablando de cada una de las películas que se filmaron en ese tiempo, nos va a hacer revivir.
Los argumentos de todas y cada una de esas películas nos va a hacer no tan solo espectadores, sino también protagonistas, en una forma u otra, de esa trama que se desarrolla en esa ciudad que se llama Washington D.C.
Pero esa selección, o antología de películas, es un momento o varios momentos del cine, de eso que calificamos como el Séptimo Arte, es más que eso, es la historia de un sentir, que es el sentir del mundo en ese instante en que se filma, es una manera de mirar y sentir el mundo.
Como la música, la novela, que refleja en su creación el mundo interior y el mundo exterior, así también el cine, la película, nos entrega el Zeitgeist, el espíritu de la época, lo que se pensaba y se sentía en ese instante.
LOS GÉNEROS
En esta antología están representados todos los géneros del cine: romántico, policíaco, suspenso, musical, fantástico, ciencia ficción, el humor negro, misterio, horror, comedia. Cada película es única, clásica en su género y en su tiempo.
Dentro de estas eruditas páginas que nos dan un mar de información sobre la filmación de las películas: anécdotas de directores y de actrices y actores, costo de las películas, sus fracasos o éxitos económicos, y sus fracasos y éxitos con el público, y con la crítica, las nominaciones a los Óscar, y los Óscar recibidos, hay que añadir sus apéndices, que arrojan más luz sobre las películas y la ciudad de Washington, entre otros apéndices: un índice de los lugares de la ciudad donde tuvo lugar la filmación, crédito a las fotos, notas sobre los recursos de los vídeos. [/doap_box]
Todas ellas nos hacen pensar, no tan solo en el pasado, sino que algunas de ellas anuncian un futuro algunas veces sombrío, inquietante, no tan solo en el aspecto científico, una guerra nuclear, sino en el aspecto político, como en ( Seven Days in May 1964), donde se plantea la posibilidad de la toma del poder civil, por los militares, de la ultraderecha.
Dos diferentes visiones futurísticas las encontramos en The Day the Earth Stood Still (El día que se paralizó la tierra, 1951), y ( Minority Report , 2002).
Cada película es ya clásica en su género, simboliza y representa lo personal y lo universal, la realidad y la posibilidad, lo que es, o fue, y lo que puede ser. Una ciudad es su historia y los lugares que la identifican y la distinguen de las otras ciudades, y Washington D.C. está poblada de monumentos inolvidables que despiertan un mar de emociones y sensaciones: el capitolio, la biblioteca del Congreso, el monumento a Washington, el monumento a la memoria de Lincoln, la Casa Blanca.
Dentro de esa geografía física de lugares, calles, plazas, apartamentos, casas, oficinas, se desarrolla el otro mundo, el mundo de las emociones, miedos, ambiciones, el mundo venenoso y envenenado de la política y los políticos, pero también el mundo del romance, de lo agridulce de la vida, con su humor y su desengaño, Born Yesterday , ( Nacida ayer, 1950). Y de la comedia ( The More the Merrrier , 1943).
Todos los mundos están en ese Hollywood on the Potomac , el mundo del periodismo, el hablado y el escrito, con su trama de romance y de intriga está representado en dos películas: All the President’s Men (Todos los hombres del Presidente, 1976) y ( Broadcast News , 1987).
El mundo espiritual de ese momento en la vida americana se puede palpar en A Man Called Peter (Un Hombre llamado Pedro, 1955). Refiriéndose a ese momento, Mike Canning escribe, era una época (que no se ha vuelto a repetir) en los Estados Unidos, cuando inspiradores líderes religiosos personajes como Norman Vincent Peale, Bishop Fulton J. Sheen, and Billy Graham, como también Marshall, el protagonista de la película, jugaban un papel importante en el mundo de las noticias (mi traducción).El libro es una inmensa gama de películas a través de las cuales se pueden percibir las diferentes técnica de dirección: Frank Capra, George Stevens, Robert Wise, William Friedkin, Stephen Spielberg, Roger Donaldson, Clint Eastwood, y tantos otros, y diferentes técnicas en la actuación, cada actor o actriz, imprimiendo su sello a su mundo emotivo, interior.
EN LA LÍNEA DE FUEGO
Hollywood on the Potomac nos entrega también cómo los directores han mirado y miran a Washington D.C. la trama política y de espionaje, y de poder, pero también las otras facetas de ese Washington D.C., donde dentro de esa intriga puede nacer a veces un romance increíble o previsible, In the Line of Fire ( En la línea de fuego , 1993), Clint Eastwood y René Russo (Random Hearts, 1999), el romance entre Harrison Ford y Kristin Scott Thomas.
En Washington D.C. todo es posible. La ciudad cambia, y nosotros con la ciudad. Desde la primera película de 1939, El señor Smith va a Washington , descrita por Mike Canning, como aunque llena de muchos aspectos cínicos, esta puede ser la más optimista película hecha sobre Washington, la política, por su misma naturaleza corrupta, se redime aquí por un corazón puro (mi traducción).
Hasta la última película analizada, J. Edgar , 2011, surge la pregunta, ¿ha cambiado Washington?, porque Washington D.C., en una u otra forma, es un reflejo de la política y lo que acontece en el mundo. Washington no se puede librar de esa historia que el mundo escribe a cada momento, y el mundo no puede ser ajeno al ambiente político de Washington. Las guerras y la paz entre los países, pasa por Washington D.C.
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