De un montaje calificó Juan Ernesto Lumbí Hernández la acusación que presentó ayer en su contra la Fiscalía en el Juzgado del Distrito Penal de Audiencias de Siuna, por los delitos de crimen organizado, tenencia ilegal de armas y almacenamiento de estupefacientes.
Lumbí Hernández está prófugo y vía telefónica dijo a LA PRENSA que desconoce los motivos por los cuales lo incriminan.
Lumbí, propietario de la finca Tobobal, en Bilwas, Mulukukú, señaló que desconoce donde está su hijo Norlan Lumbí, también acusado, por lo que considera que está desaparecido. Junto con ellos fueron acusados Dixon Javier Mendoza Chavarría, Francisco Huckler Olivas y Oscar Noel Olivas Polanco.
El fiscal José Antonio Díaz Balladares aseguró que los acusados formaban parte de una banda delincuencial denominada Los Pirulus, que se dedicaba al robo de ganado, extorsión, robo con intimidación, secuestro y asesinatos, por lo que el Ejército de Nicaragua realizó un operativo en la zona el pasado 3 de noviembre.
Ahí no hay nada real porque usted sabe que eso es un montaje (…). Yo pienso que únicamente el delito podría ser haber pertenecido a la Resistencia, refirió Lumbí Hernández, quien alegó que las armas que las autoridades ocuparon en la finca son de cacería y tienen portación.
El acusado, quien reconoció que permanece escondido, aseguró que puede comprobar con los productores de la zona que después de la desmovilización (de la Resistencia Nicaragüense) me he dedicado a mi trabajo y a mi familia.
En el caso mío no tengo delito, no tengo por qué me hagan ese tipo de montaje. La forma que trataron a mis trabajadores, a mi familia, la califico de un acto de represión, denunció Lumbí Hernández.
Criticó también Lumbí que, según sus trabajadores, cuando los militares allanaron la finca, que tiene una extensión de mil manzanas, estos no se identificaron como miembros del Ejército, sino como un grupo armado vinculado a un rearmado con el alias de Zapoyol, con quien Lumbí niega todo lazo.
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