Evaluación 360° de seguridad

Uno de los aspectos más importantes de la gestión de seguridad es la evaluación del desempeño, a la cual deberá ponérsele la máxima atención si verdaderamente se quiere hacer de este concepto un verdadero valor corporativo.

Uno de los aspectos más importantes de la gestión de seguridad es la evaluación del desempeño, a la cual deberá ponérsele la máxima atención si verdaderamente se quiere hacer de este concepto un verdadero valor corporativo. Este tipo de medición consiste en analizar los méritos del personal —incluyendo gerentes— por medio de todas las perspectivas posibles, no solamente desde la tradicional evaluación del supervisor a subordinado, que en muchos casos el evaluado está técnicamente de rehén ante los caprichos y subjetividades de un supervisor (a), cuya opinión podría no ser un reflejo fiel de la realidad de la actuación del evaluado.

Quienes participan como evaluadores son aquellos a quien el mismo sujeto de la medición ha propuesto: colegas, otras gerencias, subordinados, clientes internos y externos, así como otras personas, para que puedan expresar por escrito su opinión, basados en comportamientos específicos que la organización ha definido en forma precisa, señalando las conductas que desea promover para lograr una adherencia plena a los postulados de seguridad operacional.

Estas personas propuestas por el evaluado son escogidas entre aquellas a quien ha brindado servicio durante el período, para ver si en realidad se ha logrado establecer el nivel de cooperación, trabajo en equipo, asistencia técnica y asesoría interna en los temas específicos.

Este sistema de evaluación permite que la supervisión y las gerencias tengan también una perspectiva integral de la forma en que su propio personal los percibe, ya que con el método tradicional, se mantendría una visión tubular que no permite —como en las empresas con mentalidades retrógradas— el desarrollo integral de los individuos; no solamente por el hecho de las visiones complacientes, compadrazgos y madrinazgos de una sesgada percepción de desempeño de la persona específica, sino porque el proceso es degradado a un ritual sin sentido; siendo a veces un mero torneo de simpatías y de influencias entre candidatos que cuentan con “bendiciones de lo alto”.

Este esquema de evaluación rompe también con la sacrosantas posiciones “vitalicias” de algunos miembros del personal, en que a veces son enchufados por conveniencias o favoritismos, quedándose en esas posiciones “ ad perpetuam ”, lo cual es naturalmente inconveniente para las organizaciones porque bloquean tanto el desarrollo múltiple de las habilidades del personal como la necesaria prevención de aquellos “imprescindibles” que tanto daño pueden hacer a una empresa.

La evaluación 360º debe prepararse metodológicamente correcta y con una planificación adecuada. Para esto, no solamente se debe comunicar oportunamente a la organización sobre la forma en que ahora serán evaluados todos los miembros, sin excepción, del equipo de trabajo.

Se maneja este proceso a través de un comité cuya idoneidad es uno de las precondiciones fundamentales para lograr un aseguramiento de su calidad. Los factores críticos para el área de seguridad se definen no solamente en forma conceptual, sino que vivencial, claros y definidos sobre las conductas esperadas.

No se recomienda incluir más de 5 factores o dimensiones, ya que el proceso se volvería muy complicado, pero como ejemplo, uno de ellos podría ser iniciativa, en donde se puede definir como “la persona evaluada ha efectuado de su propia iniciativa y voluntad, diversas propuestas viables y retadoras a diferentes áreas para alcanzar mejores niveles de seguridad que incrementen la integridad operacional de la planta”.

Esto es apenas un ejemplo de los comportamientos específicos con que la persona estaría siendo medida con este tipo de método. Dichas conductas podrán ser entre 3 y 5 descripciones específicas para adaptar a todo el espectro de actividades realizadas por las distintas posiciones dentro de la empresa. Una empresa moderna debe “destruir creativamente” su tradicional e ineficiente método de evaluación desempeño, sustituyéndolo por este sistema que utilizan las mejores organizaciones; de no hacerlo, provocará la fuga de talentos que causa un método injusto y subjetivo.

(*)Consultor en Seguridad Industrial.

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