[doap_box title=»Más violencia» box_color=»#336699″ class=»aside-box»] La tarde del sábado hubo una protesta de estudiantes en Chilpancingo (Guerrero), donde unos trescientos jóvenes prendieron fuego a una decena de vehículos frente a la sede de la gobernación.
Las protestas ocurrieron el día después de que la Fiscalía anunciara que sicarios confesaron que asesinaron a los estudiantes, quemaron sus cadáveres y arrojaron los restos a un río. [/doap_box]
El presidente Enrique Peña Nieto partió ayer en la madrugada a una gira comercial de seis días a China y Australia, dejando a un país conmocionado y enfurecido por el anuncio de que los 43 estudiantes desaparecidos fueron masacrados.
El viaje es una burla, demuestra su falta de calidad moral jugando con los sentimientos y la dignidad de 43 estudiantes y es un sinónimo de que no tiene controlada la situación, expresó Juan González, estudiante de la Normal de Ayotzinapa (Guerrero), a la que pertenecen los desaparecidos.
La irritación contra la clase política alcanzó al presidente. En la protesta frente al Palacio Nacional, el sábado en la noche, los manifestantes gritaron fuera y asesino.
Los 43 estudiantes fueron atacados el 26 de septiembre en Iguala por policías locales, que luego los entregaron a los sicarios de Guerreros Unidos. El crimen dejó al desnudo la profundidad de la infiltración del crimen organizado en autoridades.
Peña Nieto ha tratado de que la atención nacional se enfoque en su agenda reformista pero el crimen de Iguala devolvió al país al drama de los peores años del combate contra el narcotráfico de su predecesor Felipe Calderón. Con esta gira el Gobierno va a intentar cambiar la conversación de nuevo, estima el experto en seguridad Alejandro Hope.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 A