Las drogas, la violencia intrafamiliar y la prostitución son tres antivalores que más afectan a la población de Pantasma, en Jinotega.
Así lo considera el cura párroco de esa comunidad, el sacerdote Manuel Giovanni Herrera Blandón, quien sostiene que a través de las pastorales de familia y juventud han desarrollado estrategias de evangelización casa a casa para que la población se reconcilie y se comprometa a servir a Dios y al prójimo.
La gente se ha apartado de Dios, no tiene a Dios como proyecto de vida y es por eso que suceden tantos males que afectan a toda una sociedad, lamenta el sacerdote.
Acá las bancas de la iglesia se llenan, pero son pocos los que adquieren compromisos, son contados los que se comprometen en la labor de la Iglesia, lamenta el sacerdote.
Expresó que la gente se limita a decir soy católico, pero en la acción no se comprometen al trabajo que la Iglesia les pide.
Hemos caído en una Iglesia sacramentalista; no podemos edificar si no ponemos un granito de arena por el trabajo de Dios. exhortó el sacerdote.[/doap_box]
Sin embargo, expresa que sí hay gente que está comprometida con servir a Dios y a la Iglesia católica. Es un trabajo de hormiguita y lo estamos haciendo, estamos misionando porque debemos impulsar la evangelización. Somos misioneros y el llamado del papa es a misionar en todos los hogares, asegura.
El sacerdote expresó que la parroquia está incentivando los valores en la familia.
Los grandes problemas que nos afectan son la falta de valores y la falta de la presencia de Dios y a eso apunta la Iglesia, incentivar los valores en el seno de los hogares, expone el sacerdote de Pantasma.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 A