A dos meses de cumplir los 50 años, Bernard Hopkins enfrenta hoy al ruso Serguei Kovalev en busca de convertirse en el campeón indiscutido de los semipesados del mundo, un reto sin precedente que enriquecerá su legado en el ring.
El estadounidense Hopkins, el campeón del mundo más viejo en la historia del boxeo, expondrá en la arena Boardwalk Hall de Atlantic City (Nueva Jersey) sus coronas de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) y la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
Kovalev, de 31 años, es el monarca semipesado de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), un duro púgil que tiene registro de 25-0 con un empate y 23 nocauts.
Hopkins, con récord de 55-6, dos empates y 32 nocauts, se ha ganado sus dos sobrenombres según el transcurso de su carrera.
Primero fue El Executioner (El Verdugo), por su largo reinado como campeón mundial de los pesos medianos, con un récord difícil de igualar por otro boxeador al acumular veinte defensas de título.
Y ahora se hace llamar El Alien (El Extraterrestre) por su extraordinaria capacidad física y mental para mantenerse vigente.
En los libros de récords será el primero en la lista, pero ¿trascenderá su legado en el boxeo?[/doap_box]
Todo lo que hago en este momento de mi carrera afecta mi legado, dijo Hopkins en conferencia previa al combate.
El estadounidense agregó que he establecido y roto muchos récords, pero convertirme en el más viejo e indiscutible campeón mundial de los semipesados es el objetivo y Kovalev se interpone en el camino para lograr ese objetivo.
Hopkins derrotó al kazajo Beibut Shumenov para ganar la corona de la AMB, siendo el boxeador más viejo en unificar títulos.
De su lado, Kovalev hizo su tercera defensa del título de la OMB al derrotar al australiano Blake Caparello.
Respeto a Bernard Hopkins por aceptar esta pelea, pero le recuerdo que yo no soy un escalón más. Como él, vengo desde abajo y sé lo que es pelear por la vida, indicó por su parte Kovalev.
Nacido en un duro vecindario de Filadelfia, Hopkins cometió su primer asalto a los 13 años y desde entonces sus récords policiales incluyeron intentos de asesinato y robos a mano armada.
A los 17 años fue condenado a 18 años de prisión por sus delitos, pero por buena conducta solo cumplió cinco. En la cárcel se acogió a la religión islámica y como medio de defensa se inició en el boxeo.
Tras salir de la prisión siguió con el boxeo y a los 33 años obtuvo su primer título mundial, el de los pesos medianos.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 B