En una contundente declaración poselectoral, el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, advirtió ayer al presidente Barack Obama que no tome medidas extensas sobre el sistema inmigratorio sin la aprobación del Congreso.
Boehner reaccionó así a la promesa hecha el miércoles por Obama de que, antes de que acabe este año, tomará medidas ejecutivas para mejorar el sistema de inmigración del país, ante la falta de acción en el Congreso. Obama ha dicho que pretender reducir las deportaciones de inmigrantes que trabajan aunque viven ilegalmente en Estados Unidos.
[doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Ante el bloqueo en el Congreso de una reforma migratoria que abra una vía para regularizar a los indocumentados, en su mayoría latinoamericanos, Barack Obama prometió medidas ejecutivas, pero las postergó hasta después de las elecciones legislativas del martes.
El retraso irritó a las organizaciones proinmigrantes, que afirman que la desilusión hizo que se abstuvieran de votar muchos hispanos.[/doap_box]
“Si él actúa unilateralmente, por su cuenta, fuera de su autoridad, envenenará el ambiente y no habrá ninguna posibilidad de que la reforma migratoria avance en este Congreso. Es tan simple como eso”, dijo Boehner en su conferencia de prensa semanal. “Cuando juegas con cerillas, corres el riesgo de quemarte y él (Obama) se va a quemar si sigue por este camino”, alertó.
AUMENTAN LA PRESIÓN
Por su parte, organizaciones proinmigrantes exigieron ayer a Obama usar inmediatamente su poder ejecutivo para brindar alivio a millones de personas indocumentadas. “Llegó el día en que el presidente de Estados Unidos debe ejercer su liderazgo y autoridad y poner fin a la crisis que afecta” a más de 11 millones de indocumentados en Estados Unidos, dijo en Miami María Rodríguez, directora de la Coalición de Inmigrantes de la Florida, que agrupa a medio centenar de organizaciones.
“El momento de dar alivio es ahora mientras esperamos que el Congreso haga lo que tiene que hacer”, dijo el arzobispo de Miami, Thomas Wenski.
“Le pedimos al presidente que detenga la máquina deportadora y amplíe el DACA”, señalaron en un comunicado Erika Andiola y César Vargas, dirigentes de una coalición que defiende a los “dreamers” (hijos de inmigrantes), en referencia a un programa del Gobierno que otorgó un permiso temporal a medio millón de jóvenes para estudiar y trabajar.
Los activistas admiten que la mejor solución es una ley que reforme el sistema migratorio. Pero son lejanas las posibilidades de que una legislación sea aprobada en un Congreso de mayoría republicana, cuando los conservadores de ese partido consideran que equivaldría a una amnistía a personas que viven ilegalmente en el país.
50 millones de personas conforman la comunidad hispana en Estados Unidos, la principal minoría del país.
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