Lo primero que se me viene a la mente son los políticos de profesión, a tiempo completo, tal es el caso de un social cristiano, quien fue diputado en los años ochenta, en el Consejo de Estado, embajador en los años noventa y hoy en día diputado. Su foto aparece con Joao Baena Soares y el cardenal Obando y Bravo en las pláticas de Sapoá, entre la Resistencia Nicaragüense y el gobierno del FSLN.
Hay otro personaje, conocido mío, quien estudiaba Derecho en los años setenta en León. No sé si se graduó, exdiplomático en los años ochenta, exembajador en el Vaticano, y alto funcionario de Enitel en los noventa. Actualmente es de nuevo embajador.
De la misma ciudad,es un prominente liberal de los que se siente como pez fuera del agua cuando no está en actividad política, aunque sea de otro partido afín, siempre pide que “que lo metan” en lo que sea, desde los noventa que regresó le ha servido a Nicaragua en varios ministerios. Esta casta se caracteriza por su don de gente, son afables, cuentan chistes y se caracterizan sobre todo por su transparencia en su gestión. Existen desde la antigüedad y succionan al erario público, se encuentran por doquier, tal es el caso del exjefe de campaña de la ALN, en los comicios del 2011. Este señor dijo ser un “contratista”.
Ser sacerdote es un oficio rentable, o pastor de una denominación evangélica. En 1998 el Diario LA PRENSA publicó un suplemento del sacerdote jesuita Santiago de Anitua, quien hablando claramente dijo que el sacerdote de hoy en Nicaragua aspiraba a vivir bien, comer bien, que le asignaran una camioneta 4×4 para salir al campo a pastorear. El padre Anitua fue mi buen amigo, doctor en filosofía, falleció en 2001.
Respecto a los asesores, hay quienes devengan hasta 33 mil córdobas por asesorar a magistrados muy brillantes. Desdichadamente, los primeros ni siquiera saben quién fue Montesquieu.
Las ONG y las fundaciones no se escapan, es la mejor herencia que le puede dejar un alto funcionario a sus hijos. Un jugoso negocio es el mundo de las universidades privadas, que ofrecen licenciaturas en Medicina a sabiendas que no tendrán oportunidad de trabajar en los hospitales del Minsa, ni hacer especialidades. Para colmo de males la titulación y la monografía andan cerca de mil dólares.
Siempre me ha llamado la atención una ONG que comenzó en 1998 para reivindicar a la empleada doméstica, pero ni siquiera ha logrado que el INSS las afilie. Usan un logo con las banderas de EE. UU. y Nicaragua: estamos unidos, en su anuncio publicitario.
Respecto a los dirigentes sindicales, muchos de ellos son hombres de éxito, son diputados y empresarios y trabajan por Nicaragua. Hay otros que manejan confederaciones y centrales, viven de manera aceptable; conozco a uno que compró un auto del año, es independiente del Gobierno, talentoso abogado, que lucha día a día frenéticamente, piensa y dice que los sindicalistas suizos, que conoció en la OIT, andan en autos Mercedes Benz, por lo que me increpó: ¿por qué no voy a tener derecho yo? Lo curioso es que yo no estaba criticándolo.
De los empresarios, así como de los políticos que dicen no serlo, me ocuparé en otro artículo.
El autor es médico
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