La captura del exalcalde de la ciudad mexicana de Iguala y su esposa reactivó este martes el caso de los 43 estudiantes desaparecidos en la violenta noche del 26 de septiembre en una operación policial supuestamente ordenada por la pareja como parte de su alianza con el crimen organizado.
José Luis Abarca y María de los Ángeles Pineda fueron detenidos ayer en la madrugada en una humilde casa en el populoso sector de Iztapalapa, de la capital mexicana, según informaron la Procuraduría General de la República (PGR, Fiscalía) y la Policía Federal.
BUSCAN A JEFE POLICIAL
A la espera de que las autoridades den con el paradero de Felipe Flores, el secretario de Seguridad Pública (máximo responsable policial) de Iguala, el matrimonio es considerado pieza clave en este caso.
Los detenidos, que lograron pasar inadvertidos en Iztapalapa —como pudo constatar Efe con los testimonios de sus vecinos—, rindieron sus declaraciones en las instalaciones de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido).
Hasta allí llegaron los padres de los estudiantes desaparecidos, tras un viaje de unas tres horas desde Tixtla, la población de Guerrero donde se encuadra la Escuela Rural Normal (de maestros) de Ayotzinapa, a la que pertenecían los jóvenes.
El portavoz del grupo, Felipe de Jesús de la Cruz, dijo a Efe que con el viaje quieren asegurarse de que no dejen en libertad a la pareja.
PRESIÓN PARA EL GOBIERNO
Epifanio Álvarez, padre de una de las víctimas, consideró “muy importante” la captura y confió en que “si el Gobierno se pone a trabajar” tendrán respuestas sobre el paradero de sus hijos, dado que ya tienen a “las cabezas” de lo ocurrido esa noche en Iguala.
El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, expresó su confianza en que la captura signifique un impulso para las pesquisas de las autoridades. “Yo espero que esta detención contribuya de manera decisiva al esclarecimiento y a la investigación que está realizando la Procuraduría General de la República”, dijo en un acto público en Ciudad de México.
POLICÍA Y GRUPO MAFIOSO
Abarca y Pineda se esfumaron el 30 de septiembre tras pedir él una licencia de 30 días. Fue apenas cuatro días después de la violenta acción coordinada por la Policía local y Guerreros Unidos contra los estudiantes.
Aquel suceso, ocurrido en una sangrienta noche que Iguala nunca olvidará, se saldó con seis muertos y la desaparición de 43 jóvenes.
Según relató Abarca a los medios un día antes de evaporarse, él se encontraba en un acto público con su esposa, titular de un órgano oficial de protección y desarrollo de la familia. Mientras bailaban alegres, en otro punto de la población se producía la acción criminal, de la que Abarca se deslindó desde el principio de forma rotunda.
“Yo no fui el que dio la orden, mi orden fue únicamente y exclusivamente que no me tocaran a ningún estudiante y que no les pasara absolutamente nada”, aseguró.
Su fuga y el testimonio de algunas de las más de 50 personas detenidas por este caso lo contradicen, al igual que las acusaciones de representantes de su propio grupo político, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), con el que ganó las elecciones municipales en 2012.
La historia del ataque y desaparición de los estudiante cimbró al país y ha generado diversas críticas a un gobierno que repetía, a la menor oportunidad, que la seguridad en México mejoraba mientras evitaba informar sobre hechos violentos. De hecho, y pese a la captura de la pareja, aún no se ha dado respuesta al misterio más grande del caso: ¿dónde están los 43 desaparecidos?