En un reciente artículo publicado en LA PRENSA escribí que la unidad de las fuerzas opositoras democráticas, es requisito indispensable no solo para derrotar al actual régimen en la ya próxima contienda electoral del 2016, sino y en primer lugar para tener la fuerza política y social necesaria para exigir elecciones libres y verdaderas en Nicaragua. Participar en farsas electorales con el actual Consejo Supremo Electoral sería no ingenuidad política, sino puro zancudismo cómplice y prebendario.
Sin embargo el exigir, demandar o pedir elecciones libres no es suficiente, porque todos sabemos que el régimen hará elecciones libres, si y solamente si, se ve obligado a hacerlo. Y ello ocurrirá cuando decenas de miles de nicaragüenses marchemos por las plazas y calles de las ciudades y pueblos de Nicaragua y utilicemos todos los métodos necesarios de resistencia pacífica activa hasta obligar al régimen a hacer elecciones libres con observación internacional.
Y para poder iniciar una campaña nacional efectiva que obligue al régimen a elecciones libres y transparentes, se requiere previa y necesariamente de la unidad de las fuerzas genuinamente democráticas. Para ello es necesario que dicha unidad se dé no alrededor de viejos o nuevos “caudillos”, que son cómplices o rehenes del régimen, sino alrededor de un plan de nación y de nuevos líderes con un estilo de liderazgo moderno y democrático.
Y es con el propósito de lograr una verdadera unidad democrática que el 30 de septiembre recién pasado, varios partidos políticos (PC, PAC, UDC, MRS,) movimientos y organizaciones (MLRS, M3R, HD, MpN), iniciamos un llamado a la formación de una genuina unidad opositora, y presentamos propuestas para un plan de nación e invitamos a la ciudadanía en general, a los partidos políticos y a todas las organizaciones democráticas a iniciar un esfuerzo común para tomar el poder político en forma pacífica e instaurar la democracia.
Nuestro propósito no es asesorar o dialogar con un régimen corrupto e incapaz de sacar a Nicaragua de la pobreza y el subdesarrollo. Nuestro propósito es tomar el poder político por medio de elecciones libres e iniciar la construcción de una nueva Nicaragua, próspera y democrática y donde las libertades públicas, la justicia social y la solidaridad sean conquistas permanentes. Nuestras propuestas implican cambios profundos en las instituciones, la educación y los sistemas productivos obsoletos ya que no podremos salir jamás de la pobreza y el desarrollo haciendo más de lo mismo. Entre otras propuestas, en el campo institucional proponemos la prohibición absoluta de la reelección presidencial, el requisito del cincuenta por ciento más uno de los votos para ser electo presidente en la primera vuelta, elección uninominal de diputados, reducción del número de magistrados y diputados, supresión de prebendas y megasalarios, transparencia y rendición de cuentas, división de poderes, la transformación educativa, y la oposición a la gran estafa disfrazada con el cuento chino del “Gran Canal”, etc. Todo ciudadano que lea nuestras propuestas comprenderá que son totalmente contrarias a la naturaleza del régimen, y que nuestro objetivo es tomar el poder para iniciar la construcción de una nueva Nicaragua.
Y para que este esfuerzo innovador de unidad opositora tenga credibilidad y pueda despertar el entusiasmo del pueblo ciudadano, se requiere también de una campaña de elecciones primarias para que la ciudadanía opositora seleccione un solo candidato a la presidencia de la República y una sola lista de diputados que participarían en las elecciones del 2016, si y solamente si, se logran garantías de verdaderas elecciones, las que han sido solicitadas también por la Conferencia Episcopal de Nicaragua y el COSEP.
El autor es directivo de M3Revoluciones