El presidente de Burkina Faso, Blaise Compaore, dimitió ayer después de que manifestantes irrumpieron en el Parlamento e incendiaron el edificio, poniendo fin a los 27 años de régimen de uno de los gobernantes de África con mayor tiempo en el poder que han sobrevivido a intentos previos a su derrocamiento.
El general Honore Traore, jefe del Estado Mayor conjunto, informó que él asumiría la Presidencia hasta que se realicen elecciones.
El portavoz del Ejército, el coronel Yacouba Zida, dijo que la Constitución ha sido suspendida y ha sido formado un gobierno transitorio para organizar las elecciones. No mencionó a Traore.
Al renunciar, Compaore había dicho que las elecciones se llevarían a cabo en noventa días, pero Zida indicó que la “extensión y conformación del órgano transicional se decidirán después”.
Durante varias horas de dramatismo, Compaore pasó de estar a punto de que el Parlamento aprobara un proyecto de ley que le permitiría buscar un quinto período en el cargo.
Burkina Faso alberga a las fuerzas especiales francesas y funge como un importante aliado de Francia y Estados Unidos en el combate contra los militantes islámicos en África occidental. Pero el presidente francés Francois Hollande rápidamente elogió su decisión de renunciar.
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