Unos 278 expertos de salud de países americanos, incluido Estados Unidos (algo inédito en cincuenta años), aprobaron ayer, al cierre de una reunión técnica de dos días, treinta líneas de acción contra el ébola.
Los delegados recomendaron establecer la vigilancia epidemiológica para monitorear a personas procedentes de las áreas de transmisión del virus, según un documento leído al final de la reunión por la viceministra cubana de Salud, Marcia Cobas Ruiz.
4,922 muertos ha dejado el virus del ébola de entre 13,703 personas infectadas desde marzo, según la OMS. El virus se manifiesta con fiebre, vómitos, diarrea y dolores y se contagia por contacto directo con fluidos corporales.
También propusieron cooperar entre los países para el traslado de las muestras biológicas a través de las fronteras hacia laboratorios de referencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que también participaron en este encuentro.
Además, los expertos llamaron a fortalecer la cooperación para obtener la información más completa sobre naves, tripulaciones y viajeros que arriben al país, y facilitar la adquisición de equipos de protección personal necesarios para los profesionales de salud que atiendan casos sospechosos de ébola.
Estados Unidos y Cuba han multiplicado las frases amables en torno a la lucha contra el ébola, rompiendo con la tradición de relaciones conflictivas y recriminaciones mutuas que mantienen desde la Guerra Fría.
Los expertos acordaron convocar a un curso internacional sobre el ébola, que impartirá del 10 al 15 de noviembre el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kouri de La Habana, el que capacitó a los 256 médicos y enfermeros cubanos que partieron a las naciones más afectadas de África a combatir la mortal enfermedad.
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