Ucrania y Rusia reanudaron este miércoles en Bruselas las negociaciones para intentar resolver el diferendo sobre el suministro de gas ruso, indicó el comisario europeo de Energía, Gunther Oettinger, que media en las conversaciones y que se mostró muy prudente sobre el resultado.
«El final está abierto», dijo Oettinger a la prensa. «Espero que sea nuestra última reunión», agregó luego de una reunión con el ministro de Energía ucraniano, Yuri Prodan, y el jefe de la compañía nacional ucraniana de gas, Naftogaz, Andrei Kobolev.
«Nuestro objetivo es lograr un acuerdo provisorio para un paquete de invierno que garantice la seguridad del tránsito por Ucrania del gas ruso que compra la UE, hasta fines de marzo de 2015», añadió.
Según Oettinger quedan aún varios obstáculos, entre ellos el pago por parte de Kiev de las facturas adeudadas al ruso Gazprom y el pago por adelantado para todo nuevo suministro de gas.
Gazprom suspendió el envío de gas a Ucrania en junio porque Kiev le adeudaba, según la compañía, 5,300 millones de dólares, y decidió entonces pasar a un sistema de prepago.
Ambas partes llegaron a un acuerdo preliminar para que Kiev salde una parte de esta deuda, 3,100 millones de dólares, en dos pagos, uno a fin de octubre y el otro antes de fin de diciembre.
Al mismo tiempo, Gazprom entregaría 5.000 millones de metros cúbicos a Ucrania sobre la base de un precio de 385 dólares por 1,000 m3, 100 dólares menos de lo que reclamaba la compañía rusa hace unos meses pero un precio superior a lo que pagaba Kiev antes de que se deponga al presidente Viktor Yanukovich (USD 268) a principios de año.
Uno de los problemas que enfrenta Kiev es el pago por adelantado del gas, por ello pidió un préstamo adicional a la UE de USD 2,540 millones (2,000 millones de euros).
Oettinger se reunirá asimismo con el ministro de Energía ruso, Alexander Novak, y el presidente de Gazprom, Alexey Miller, antes de una reunión tripartita.
En declaraciones al canal de televisión alemán ZDF, Oettinger estimó esta mañana que las probabilidades de alcanzar un acuerdo eran de 50%.
«Ucrania tiene graves problemas de pago, es casi insolvente. (…) Ya obtuvo miles de millones en ayudas y debe utilizar una parte para comprar gas (…) pero también pagar gasto, reconstruir rutas o comprar armas», dijo Oettinger.