El ruido de la motosierra se escucha por todas partes, otros con machete van cortando la ramas de árboles casi centenarios, que tienen un diámetro no menor de ochenta centímetros. El lugar se ha convertido en un cementerio de árboles, con el objetivo de lotificar y darle un terreno a más de cuatrocientas familias.
La lotificación en la comunidad Palo de Pan es parte de un proyecto de la Alcaldía de Diriamba y para poder lotificar se pidió un aval al Instituto Nacional Forestal (Inafor) para cortar 49 árboles, algunos de ellos considerados madera preciosa, especies en peligro de extinción.
APROVECHAN MADERA
La personas que van a ser beneficiadas con el proyecto de lotificación están apoyando el corte de árboles, pues la mayoría aprovechó para hacer el cerco de su lote, otros comenzaron a hacer el esqueleto de su casa para luego forrarlas con plástico y algunos hasta vieron la oportunidad de vender leña.
Iris Chavarría, una de las beneficiadas, asegura que es buen lugar porque es fresco, pero dentro de unos meses el clima de este lugar habrá cambiado por el impacto ambiental.
“Hoy comenzamos a hacer el cerco y comenzamos a hacer el ranchito para venirnos la otra semana si Dios quiere, a nosotros nos gusta porque es un lugar bien fresco”, dijo Chavarría.
ALCALDÍA AVALALADA
Luis Alberto Espinoza, responsable de medioambiente de la Alcaldía de Diriamba, indicó que no estaba autorizado para dar información; sin embargo expresó que la Alcaldía ya tenía el aval para hacer dichos cortes en el lugar.
CONSCIENTES DEL DAÑO AMBIENTAL
Hay otras personas que están conscientes del daño ambiental, pero aseguran que era inevitable tocar los árboles para construir. “Nos están cobrando trescientos dólares por lote, pero va a disminuir ese precio por la situación económica.
Nosotros sabemos que hay un daño ambiental con el corte de árboles, pero usted sabe la necesidad”, comentó Harold Castro Rodríguez, uno de los beneficiados por el proyecto. Añadió que no puede decir que el corte de esos árboles era necesario hacerlo, “pero sí inevitable, hemos cortado chilamate, guanacaste, no madera preciosa, hemos respetado los cedros”, comentó Castro Rodríguez.
LA PRENSA intentó conocer la versión del director del Instituto Nacional Forestal (Inafor), Enrique Herrera, pero los trabajadores de dicha institución manifestaron que no se encontraba en su oficina.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A