Esto es lo que mejor podría describir el bacanal de la moda, y es que el arte de vestir con lo que es de común denominador está ahora más que nunca adorando mezclar y hacer que los estampados interactúen entre sí como una composición de jazz, mezclando la forma al mejor gusto, antojo, pero con una clara armonía.
Y es que el “matchi-matchi” ya no está más de moda, y tampoco lo está mezclar un solo estampado; esta regla ha quedado reservada para el buen vestir y el estilo clásico, mas no para los más fashionistas. Porque ahora es válido juntar en un mismo atuendo más de una textura visual o más, en un mismo look.
Si no se tiene mucha experiencia con ello, la clave para hacerlo podemos resumirla con estos pequeños tips:
—Combine estampados del mismo tipo o parecidos, pero en colores diferentes. Ejemplo de ello, rayas con rayas, flores con flores, entre otros, pero siempre procure respetar las tonalidades entre sí.
—Basándose en el mismo principio, otro de los principios que puede tomar en cuenta es trabajar con las proporciones, rayas más grandes con rayas más pequeñas o flores más grandes con otras más diminutas. El detalle acá está en cuidar qué área quiere resaltarse y qué área disimular, por lo que si sus caderas le molestan por ser muy grandes, no ubique acá el estampado protagónico.
—Otra manera de lograrlo es mezclar estampados que incorporen un color denominador entre sí, o de la misma familia cromática. Y es en este caso cuando las mezclas de los tipos de estampados suele facilitarse.
—Y uno de los favoritos de los más trendy es coordinar estampados en colores neutros que naturalmente combinen entre sí, y una vez más puede mezclarse el estampado que se guste siempre y cuando incluya tonks como blancos, beiges, pasteles, negros y grises.
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