En la homilía, Francisco calificó a Pablo VI como “valiente cristiano”, por predicar el diálogo con el mundo moderno y crear en 1965 los sínodos o asambleas de obispos para democratizar y modernizar a la Iglesia. [/doap_box]
El papa Francisco, quien clausuró ayer el Sínodo de obispos sobre la familia, se juega el futuro de su apertura a las convivencias de divorciados y homosexuales, con la carta de la transparencia, según los analistas.
La primera asamblea de obispos, convocada por Francisco para debatir sobre los desafíos de la familia moderna, terminó el sábado con la aprobación del texto final que no logró el consenso de dos tercios de los votantes en solo tres de sus 62 puntos. Para expertos, esto es un respaldo a las propuestas de reforma de Francisco, ya que todos los puntos, aún los más controvertidos, obtuvieron la mayoría simple.
La decisión de Francisco, de publicar borradores y votaciones, ha sido considerada como un gesto de transparencia. El editorialista del diario Il Corriere della Sera , Gian Guido Vecchi, indica que el papa es el verdadero triunfador. Va a seguir, adelante. Fue decisiva la jugada de publicar todo el informe y de que se votara punto por punto. Eso no había ocurrido nunca en la Iglesia.
Para Antonio Spadaro, uno de los padres sinodales que participaron en los debates, la Iglesia acaba de cumplir un paso importante. La mayoría absoluta manifestó su deseo de que se discutan los grandes dilemas de la vida de pareja, aun si para algunos asuntos no se logró la mayoría calificada, dijo.
La victoria de Francisco es haber logrado que las bases de la Iglesia abran los debates sobre temas tabú como la homosexualidad, el divorcio entre católicos, la convivencia y hasta la poligamia, según observadores.
El vaticanista Marco Politi, autor de una biografía de Francisco, considera en cambio que los obispos han pedido un alto sobre la homosexualidad, al retirar del documento el principio de que los homosexuales tienen dones y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana. El capítulo 55, sobre la atención de la Iglesia a las parejas homosexuales, fue el que recibió más votos contrarios, 62, y 118 a favor.
Francisco beatificó ayer en una ceremonia solemne, en la plaza de San Pedro, a Pablo VI, quien reinó de 1963 a 1978 en medio de las grandes revoluciones, y guió a la Iglesia en medio de una sociedad secularizada y hostil, recordó el papa. En la homilía, Francisco calificó a Pablo VI como valiente cristiano, por predicar el diálogo con el mundo moderno y crear en 1965 los sínodos o asambleas de obispos para democratizar y modernizar a la Iglesia.
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