El Sínodo de obispos aprobó ayer el documento final, el Relatio Synodi, que lanza una reflexión sobre problemas de la familia, cómo los divorciados vueltos a casar, y respalda una Iglesia que acoja a todos, incluidos los homosexuales.
El documento fue divulgado a petición expresa del papa Francisco, quien quiso dejar claro que no se ha puesto en entredicho la verdad fundamental del sacramento del matrimonio: la indisolubilidad. Recordó que su papel como líder de la Iglesia católica es el de garantizar la unidad.
El papa, y esto es una novedad, quiso que se publicasen cuántos votos tuvo cada punto, para que quedasen plasmados qué temas eran los menos compartidos y sobre los que habrá que trabajar durante el próximo Sínodo, previsto en un año.
El documento no incluye conclusiones, sino temas y proposiciones que tendrán que ser madurados y analizados por las iglesias locales. El denominador común es que la Iglesia debe ser una casa con la puerta siempre abierta, recibiendo a todos sin excluir a nadie.
Uno de los puntos que obtuvo 155 votos a favor y 19 en contra fue el que pedía acompañamiento de gran respeto y evitar un lenguaje y actitud que haga sentir discriminados a los divorciados que han vuelto a casarse. Los obispos siguen muy divididos sobre este tema.
No todos los 62 puntos obtuvieron la mayoría de los dos tercios que se requerían en el pasado para este tipo de documentos, pero no obstante consiguieron una mayoría y por tanto forman parte del documento.
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