El papa Francisco al hacer oración con los obispos. LA PRENSA/AP/ANDREW MEDICHINI

División de obispos

El Sínodo de obispos aprobó ayer el documento final, el “Relatio Synodi”, que lanza una reflexión sobre problemas de la familia, cómo los divorciados vueltos a casar, y respalda una Iglesia que acoja a todos, incluidos los homosexuales.

[doap_box title=»Sobre los gays» box_color=»#336699″ class=»aside-box»] El punto sobre los homosexuales fue aprobado por la mayoría, aunque con 62 votos contrarios. Los obispos aprobaron que “los hombres y las mujeres con tendencias homosexuales deben ser acogidos con respeto y delicadeza” y que se “evitará cualquier marca de discriminación”. Aunque subrayaron “que no se pueden establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el diseño de Dios sobre el matrimonio y la familia”. Se considera “del todo inaceptable” que la Iglesia y sus representantes sufran presiones en esta materia y que los organismos internacionales condicionen sus ayudas a los países pobres a la aprobación de leyes que admitan el matrimonio entre personas del mismo sexo. [/doap_box]

El Sínodo de obispos aprobó ayer el documento final, el “Relatio Synodi”, que lanza una reflexión sobre problemas de la familia, cómo los divorciados vueltos a casar, y respalda una Iglesia que acoja a todos, incluidos los homosexuales.

El documento fue divulgado a petición expresa del papa Francisco, quien quiso dejar claro que no se ha puesto en entredicho la “verdad fundamental” del “sacramento del matrimonio: la indisolubilidad”. Recordó que su papel como líder de la Iglesia católica es el de “garantizar la unidad”.

El papa, y esto es una novedad, quiso que se publicasen cuántos votos tuvo cada punto, para que quedasen plasmados qué temas eran los menos compartidos y sobre los que habrá que trabajar durante el próximo Sínodo, previsto en un año.

El documento no incluye conclusiones, sino temas y proposiciones que tendrán que ser “madurados y analizados” por las iglesias locales. El denominador común es que la Iglesia debe ser “una casa con la puerta siempre abierta, recibiendo a todos sin excluir a nadie”.

Uno de los puntos que obtuvo 155 votos a favor y 19 en contra fue el que pedía “acompañamiento de gran respeto y evitar un lenguaje y actitud que haga sentir discriminados” a los divorciados que han vuelto a casarse. Los obispos siguen muy divididos sobre este tema.

No todos los 62 puntos obtuvieron la mayoría de los dos tercios que se requerían en el pasado para este tipo de documentos, pero no obstante consiguieron una mayoría y por tanto forman parte del documento.

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