Beber un buen vino mientras acompaña la cena o almuerzo es una excelente alternativa para quien le gusta potenciar los sabores de la comida, y mejorar un plato de una manera inexplicable.
Hay un vino para cada platillo, unos se mezclan a la perfección con las carnes, el pescado y otros alimentos consumibles en la gastronomía nicaragüense.
La importancia radica en qué vino utilizar, es por eso que aquí le damos unos consejos para que sorprenda a sus amigos, pareja y hasta usted mismo sobre las delicias que puede lograr percibir al combinar alimentos con vino.
ARRIÉSGUESE
Es necesario que deje a un lado la rutina. Debe arriesgarse a probar diversas combinaciones, solo así descubrirá los sabores y al mismo tiempo podrá tomar sus propias decisiones sobre cómo combinar el vino con la comida y lo que es ideal para su paladar.
Recuerde que siempre hay que buscar un equilibrio, las similitudes pueden ayudar pero los opuestos también se atraen, lo importante es no sabotear los sabores de la comida, lo ideal es elegir un vino sencillo y ligero que acompañe.
SEGÚN LOS ALIMENTOS
1. Salados
Es el sabor más sencillo y fácil de reconocer porque perdura en su paladar, además que aumenta el amargo y pierde la dulzura.
Aquí los vinos dulces o de postres son ideales con alimentos de sabores salados, se complementan.
2. Ácidos
Los alimentos ácidos no son ideales para combinarlos con vinos, porque eliminan el sabor de la bebida, es decir, tiende a ocultar los sabores del vino y hacerlo parecer más dulce.
Estos alimentos se pueden complementar con vinos de uva blanca (Riesling) y doradas (Semillón), entre otros.
3. Amargos
Estos sabores tienden a durar más que el resto y son capaces de cubrir la acidez de un vino, por eso una excelente opción es combinarlos con alimentos amargos (entre ellos; la rúcula, aceitunas, radicchio) con vinos tintos jóvenes.
4. Dulces
La idea es combinar vinos que no sean tan dulces como la comida, de esa manera no se cancela el sabor de la bebida.
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