Hasta ayer las autoridades de la Policía Nacional no tenían conocimiento sobre la captura del nicaragüense Rufino Gutiérrez Espino, sorprendido el martes por autoridades de San Miguel, El Salvador, cuando supuestamente trataba de vender a su hija de 15 años. La intención aparentemente era prostituir a la menor.
El Diario La Página, de El Salvador, publicó ayer que Gutiérrez pretendía vender a su hija a tres sujetos que forman parte de una red de tráfico de personas, quienes también fueron capturados.
LA PRENSA consultó al jefe de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, comisionado mayor Fernando Borge, quien expresó que indagaría sobre el tema.
Las autoridades identificaron a los otros detenidos como los hermanos Juan Bautista y Manuel Díaz Perdomo, así como a Henry Giovanni Sánchez, a quienes le seguían la pista desde hacía varios meses. Sin embargo, el Diario no especifica datos de la venta de la niña nica.
La jefa de la Unidad de trata de personas de la Fiscalía General de la República (FGR), de El Salvador, Mirna de Calles, informó que Gutiérrez Espino llegó a la casa de habitación de uno de los detenidos para vender a su hija para que realizara favores sexuales a cambio de dinero.
La menor fue rescatada y será remitida a un centro de resguardo mientras se concluye el proceso judicial y determinar si procede la deportación, señala la publicación salvadoreña.
BANDA DE “COYOTES”
De Calles explicó que los tres sujetos pertenecen a una red de tráfico de ilegales que se encargaba de ubicar a los clientes y convencerlos de trasladar a menores hacia Estados Unidos.
Los sujetos cobraban entre 9,000 dólares y 12,000 dólares por cada persona que transportaban hacia Estados Unidos, principalmente menores de edad, que posteriormente eran abandonados, señala la publicación salvadoreña.
El informe regional de Desarrollo Humano 2013-2014, Seguridad ciudadana con rostro humano , del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), señala que la trata de personas a nivel regional es “un delito especialmente grave, por su impacto directo en la vida y libertad” de las personas.
El mismo estudio con datos estadísticos de 2011 refiere que en el país existe una tasa de 0.6 por cada 100,000 habitantes.
En la región, “generalmente, la trata de personas se realiza con propósitos de prostitución, turismo sexual y trabajo forzado y representa una grave violación de los derechos humanos”, indica el informe.
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