El director ejecutivo de Funides, Juan Sebastián Chamorro, plantea, por ejemplo, que Nicaragua debe continuar promoviendo la llegada de este tipo de inversión “destacando algunas condiciones favorables, como la operación bajo régimen de zona franca, la seguridad ciudadana, salarios competitivos en comparación con el resto de la región, disponibilidad de mano de obra capacitada y con facilidad de ser entrenada, cercanía a mercados relevantes, entre otros”.
También se insiste en la creación de una política de educación y capacitación de la mano de obra para atraer inversiones de mayor valor agregado al país.
[/doap_box]
La presión para que a Nicaragua se le apruebe la extensión de la dispensa conocida como Niveles de Preferencias Arancelarios (TPL, por sus siglas en Inglés) crece en Washington. La Asociación de Cámaras de Comercio de América Latina enviará al Congreso una carta para pedir que se renueve a Nicaragua ese beneficio.
Al menos fue la promesa que le hizo el presidente de dicha organización empresarial, Nick Gottle, a una delegación de empresarios de la Cámara Americana de Comercio (AmCham) que viajó en septiembre a Estados Unidos, encabezada por su presidente Alfredo Artiles.
No es un panorama sencillo, pero seguiremos insistiendo, lo positivo del caso es que estamos trabajando juntos, hay una delegación del Gobierno y de la empresa privada que irá a tratar este tema, porque este es un tema que nos afecta a todos, dijo Artiles.
Y efectivamente, un estudio que presenta hoy en Managua la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Funides) revela que 37 de las 78 empresas textileras que operan en Nicaragua dependen de los TPL y en caso de no renovarse el beneficio, al menos siete mil trabajadores se irán a la calle en 2015 y los ingresos por exportaciones se reducirán hasta en 135 millones de dólares.
Los especialistas de Funides entrevistaron a los gerentes de las empresas que serán afectadas, las que afirmaron que no prevén cierre de operaciones en Nicaragua, pero sí reducirán plazas de trabajo y volumen de producción.
El director ejecutivo de la Asociación Nicaragüense de la Industria Textil y Confección, Dean García, expresó que las cifras de Funides sobre la reducción de empleo se acercan a las que ya habían estimado en meses pasados y cree que estas pueden seguir reduciéndose debido a que las textileras están acelerando el proceso de diversificación de la producción, lo que ocasionará que el personal afectado sea reubicado en otras áreas.
Creemos que esa cifra de siete mil, de Funides, podría ser que baje un poquito más, porque de aquí a que finalice el año las empresas pueden activar nuevos mecanismos y nuevas alternativas de amortiguamiento tras el fin de los TPL.
García aclara, no obstante, que eso no significa que ya no se requiere la extensión de los TPL, que permite a las textileras exportar a Estados Unidos vestuario fabricado con materia prima de terceros países, es decir, de naciones que no forman parte del DR-CAFTA.
La pérdida de unos cinco mil empleos es todavía bastante fuerte para el sector, por eso se necesitan los TPL, precisó García. El sector genera unas setenta mil plazas.
La presión en Washington subirá de nivel en noviembre y diciembre luego de que delegaciones públicas y privadas de Nicaragua viajen a ese país para pedir que el tema de los TPL se incorpore en la sesión de fin de año del Congreso.
En ese sentido, Artiles indicó que durante la visita a ese país, Jodi Bond, vicepresidenta de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, también se comprometió a cabildear en el Congreso a favor de Nicaragua.

LA PRENSA/ ARCHIVO
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A ,1 A