No esperen sentir el olor a cloroformo en cruces entre peleadores, las campanas anunciando el desenlace trágico están cerca de sonar, a Román Chocolatito González ya le han elegido la siguiente víctima, convirtiendo los rumores en realidad. El boxeador filipino Rocky Fuentes (35-7-2) será el próximo, y aunque el respeto hacia el oponente es evidente del lado del nicaragüense, el 22 de noviembre en Japón no será una fiesta del alarido, sino un calentamiento para pasear su nuevo título del mundo.
En esta semana de intenso entrenamiento el campeón del mundo se está enfocando en su defensa, debido a que según explica recibió muchos golpes innecesarios en su último enfrentamiento, en el cual obtuvo el tricampeonato mundial ante Akira Yaeagshi.
Aún no se había pesado, pero su rango normal en entrenamiento es de 118 a 123 libras, su pelea es en 112.
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Cuando sirvió como sparring mío en Japón para el combate ante Akira Yaegashi, nunca nos imaginamos que nos íbamos a enfrentar. En esa oportunidad le dije que era muy fuerte porque andaba muy pesado, pero ahora en el mismo peso estoy esperando esa pelea, indicó el tricampeón Román Chocolatito González (40-0, 34 KOS), luego de su entrenamiento cotidiano en el Gimnasio Róger Deshon, el cual estuvo a cargo de su papá, Luis González y Wilmer Hernández, preparador físico.
ES UN MUCHACHO BUENO
Según Román González, Fuentes es un boxeador que aguanta sobre todas las cosas. Pienso que la pelea será diferente que la de Yaegashi, para mí todos son peligrosos porque tienen manos; sin embargo, yo ya lo conozco y estoy sumamente enfocado en la victoria.
La pelea de mayor importancia que ha tenido Fuentes fue ante Amnat Ruenroeng, por el título mundial de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), la cual perdió en una decisión unánime y es la única derrota en sus últimas 16 peleas; sin embargo los nombres de los oponentes son maquillaje necesario para ranquear.
Román habló con seguridad, confirmó los rumores y está listo.
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