Los Royals de Kansas City palpan el Campeonato de la Liga Americana. Vencieron en el tercer juego a los Orioles de Baltimore 2-1 y de forma sublime tienen todo a su favor (3-0) a una estocada del gran paso al momento glorioso. Tenían que pasar 29 años para que encontraran el sendero triunfal con un bullpen impenetrable, jugadores de terreno sacrificados en el campo y bateadores cerebrales, más que de poder.
En el segundo episodio los Orioles se encendieron, fue la chispa de la pólvora que luego se mejoraría. Con doble de Steve Pearce y el empuje con otro doble de J. Hardy anotaron la primera carrera, fue el salto de la alegría de pegar primero, pero no se imaginarían que sería el estancamiento absoluto. No se puede ir a visitar al rival, marcar una carrera y esperar que la fortuna haga el resto en una final de Liga Americana donde las estadísticas se distorsionan y entra en juego lo subjetivo, la garra el coraje y el entusiasmo de estar en un terreno prohibido para los equipos de bajo perfil.
En la cuarta entrada apareció la respuesta de los de casa. Con Lorenzo Caín en tercera por hits, Eric Hosmer en segunda por la misma vía y Billy Butler en primera por base por bola, no había chance para el error. Alex Gordon roleteó a segunda base para que Caín anotara el empate. Un suspiro se escuchó en las graderías de las 40,186 fanáticos albergados en Kansas.
En el sexto inning Ned Yost, manager de los Royals jugó un papel fundamental. Luego del hit de Aoki, la entrada de corredor de Jarred Dyson y el imparable de Eric Hosmer que propició la huida a la tercera de la bala Dyson, sirvió para que con un outs Billy Butler se sacrificara en fly a los jardines. Trotando Dyson llegó al home, pisó y marcó lo necesario para que entrara a la trinchera los fabulosos. Los tres mosqueteros del relevo liquidaron lo que restaba de los Orioles. Kelvin Herrera, Wade Davis y Greg Holland subieron al montículo apuntaron la mira y el resto solo fue parte de la historia. Ganó Jason Frasor y perdió Wei-Yin Chen.