Cerca del Mercado Roberto Huembes está la casa de Leonardo Chimmy Morales. En ella está su esposa Yessenia Pérez, embarazada. Dejó de entrenar boxeo por su bebé. Si es hombre se llamará Leonardito como el papá. Ella le hizo una promesa antes de partir: Hasta su regreso sabremos si es niño o niña. Chimmy está en Los Ángeles, California, entrenando Artes Marciales Mixtas luego de que terminara de grabar el reality, The Ultimate Figther Latinoamérica, donde ganó su primera pelea y su cuento terminará en el sendero triunfal.
Morales es parte de los nuevos efectos especiales de la felicidad colectiva en el naciente deporte. Su cresta roja es producto de la afinidad que tiene por el peleador Dan Hardy, con el mismo estilo de patadas que penetran como máquina de coser.
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Leonardo Morales ganó su primera pelea, la cual ya fue televisada para Nicaragua. En esa oportunidad derrotó a Masio Fullen, un mexicano favorito para llevarse la victoria; sin embargo el pinolero sorprendió y noqueó en dos asaltos en un apretado combate.
Entró al reality show por su profesor Alejandro Amador, quien grabó videos e hizo los contactos necesarios para que seleccionaran al peleador nicaragüense, quien está en Los Ángeles entrenando.
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Yessenia llora. No tuvo noticias por casi dos meses de él. Los recuerdos de cuando lo conoció siendo jóvenes en la escuela de taekwondo Coofetralma, a cargo del profesor Leonel Chávez, surgen como un trailer de una película romántica de la clase pobre. El profesor Chávez es ahora su preparador físico en Nicaragua y sin titubeos da a entender que sin el deporte es probable que Morales estaría divagando por las sombras tormentosas del mal. La escuela ayudaba a jóvenes en riesgo, indica.
En la familia de Yessenia la única herencia es el boxeo. Yo le dije que en mi casa todos sabían boxear y tenía que aprender. Entonces empecé a enseñarle. Chimmy es la debilidad de su profesor, al solo mencionar al que fue su alumno empieza: Él era un excelente luchador, el problema fue que se las arreglaban para dejarlo fuera de representar al país. Él ganó plata en Codicader, en México trajo medalla en unos Codicader de Centroamérica y del Caribe.
En una preparación Chimmy no tenía dinero para su dieta. Todos los días se iba al sector de los bomberos, subía los árboles como un cazador de mangos y llevaba un canasto a su casa, orgulloso de tener la merienda necesaria para la alimentación. Así empezó la máxima figura de las Artes Marciales Mixtas del país, quien se casó por civil un día antes de partir, y en su retorno en septiembre consagró su matrimonio en la iglesia, que fue el gimnasio Xtreme Combat. A sus 22 años tiene el sueño de entrar a la UFC (Ultimate Fighting Championship, aunque no está alejado, solo le falta un peldaño.
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