A sus 9 años tuvo un sueño: “Llegar a ser un buen escultor”, revela José Domingo Gaitán Gutiérrez, ahora convertido en un tallador autodidacta, con tres exposiciones realizadas, un premio nacional de escultura y en perspectiva realizar una exposición de sus obras en la feria de Exponica en Miami.
Su carrera de emprendedor nato, dice, la inició en 1976 cuando era un niño, época que construía sus propios juguetes de madera, con formas de vaca, carro o lancha.
A los 12 años talló rifles, soldados y aviones para jugar a la guerra como los modelos Push and Pull (Cessna 337). Años después logró su primer trabajo, ser lustrador, y después limpiador de los aviones Cessna que estaban en los hangares de la Fuerza Aérea de Nicaragua (FAN).
Su idea era estar cerca de estos bimotores para conocerlos en sus formas; así logró tallar en madera de pochote este modelo. Su obsesión por ser escultor lo llevó a diseñar otras figuras que encontró en un circo, estos eran tigres, leones y jirafas.
Para entonces se repetía internamente: “Algún día llegaré a ser escultor”. En 1983 es reclutado por los sandinistas para el Servicio Militar y en ratos libres usaba la bayoneta para tallar otras piezas de animales, dice.
Al cumplir su periodo de servicio militar comienza a realizar esculturas de caballos así como encargos de cubanos para realizar bustos de Sandino, Carlos Fonseca y del Che Guevara.
En los años noventa se inspiró en otras figuras, como un águila, la pieza El conquistador, entre otras formas; y a inicios de esta década trabajó una efigie del boxeador Alexis Argüello.
Luego conoció al fotógrafo español José Valverde, con quien estableció amistad y le ayudó a abrir sus horizontes con piezas de mayor formato, así trabajó elefantes, dinosaurios, jirafas, toros de lidia; y animales de juegos mecánicos.
RECIBE PREMIO
Su triunfo, dice, le llega cuando expuso en un certamen su obra La serpiente del amor , de más de dos metros de alto, ganándose el primer lugar y 1,500 dólares. En 2009 expone en el Palacio Nacional de Cultura junto al pintor Oscar Balladares. Una de sus obras la tituló El rey del mar . También expuso un búfalo y la figura de un niño travieso.
Además recibió invitación para que expusiera su vida de escultor autodidacta ante docentes y alumnos de la Escuela Nacional de Artes Plásticas Rodrigo Peñalba.
Sus esculturas talladas en variedad de madera preciosa se encuentran en sitios como el de Hippos Barand Grill, en el hotel Campo Real, en el Rancho Grande, en Nandaime y Granada; también expone sus piezas en el kilómetro 21 carretera a Mateare.
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