Muchos cambios y huellas que no se borran dejaron los años 60 en la moda, comenzando por el pret-a-porter, jugada estratégica de la industria textil que logró que la moda dejara de estar a la mano de solo unos pocos. La producción en serie aportó a la sociedad la libertad de decidir como verse y desarrollar una identidad propia.
Numerosas prendas icónicas de esa década son reinterpretadas una y otra vez en las actuales tendencias y algunas terminan consagrándose como atemporales, actualizándose cada cierto tiempo con nuevos colores o géneros textiles. La minifalda, los chores, los vestidos y faldas de línea A, faldas rectas a la rodilla, bermudas, vestidos de estilo colegial con cuello de camisa, vestidos trapecio al estilo ye-yé, zapatos de salón tacón cuadrado o pantalones pescadores son solo algunos ejemplos.
Identificá este estilo sesentero en prendas con estampados artísticos, gráficos, tecnicolor, looks monocromáticos, el famoso Pop Art o efectos caleidoscópicos.
Para el vestuario profesional, preferí vestidos y faldas con estos estilos en colores lisos o clásicos, para no exagerar, y combínalos con algún accesorio o complemento en tonos más fuertes. Recordá que en el trabajo las mini faldas no son una opción, como tampoco los estilos más infantiles.
Evitá vestir como disfrazada de la época llevando cualquiera de las prendas o estampados antes mencionados en combinación con otras prendas de estilos distintos que no pertenezcan a ese período.
Agregá accesorios o complementos de tipo campestre, algo que reviva otra época como la moda de los años noventa, estilos étnicos o clásicos. La idea es que desarrollés un look más ecléctico con la combinación de estilos.
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