No hubo ruido. René El Gemelo Alvarado salió del espectro mediático desde la pérdida de su título plata del Consejo Mundial de Boxeo ante Rocky Juárez en la primera defensa. Esta noche sube a una categoría que no es la suya ante el mexicano Juan Pablo Sánchez (29-11-0), pero en la desesperación por un lugar en la silla del reconocimiento, aceptó combatir en las 130 libras en Cancún, por el título plata de ese peso.
René “El Gemelo” Alvarado partió el jueves de Nicaragua a México sin mucho tiempo de anticipación, como en otras oportunidades que ha estado una semana antes de sus combates.
El mexicano Juan Pablo Sánchez, conocido como el “Lagarto” es considerado como un prospecto que ha visto pasar sus mejores años por su lentitud de movimientos, a pesar de sus 26 años.
La pelea del nica será la semiestelar de la noche. La estelar será Carlos Molina ante Cornelius Bundrague, por título de la FIB.
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En el pesaje realizado ayer el nicaragüense no tuvo complicaciones de marcar la categoría (129.4), acostumbrado a las 126 libras, donde él obtuvo el título que hoy disputará. Entre tanto el oponente (129.6) sudó para bajar lo pasado que se encontraba, según la página de ESPN.
En un terreno desconocido para El Gemelo (20-3-0, 14 KOS) su oportunidad se ha visto reducida a la susceptibilidad del rival, aunque el tabasqueño, quien es dueño del cinturón codiciado, posee una mano izquierda sublime en forma de gancho y volado, con la que hizo alarde en su última pelea en la cual conquistó el título frente a Onalvi Sierra.
Alvarado es mejor boxeador que lo mostrado ante Juárez, pero su valoración es subjetiva. No hay seguridad en lo tangible como sus fuertes rectos. Su lucha hasta donde ha llegado se basa en coraje más que en técnica, chispazos de inspiración más que combinaciones certeras y continuas. Él está hambriento, como todos los demás.
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